Aznar el Diminuto
Muy pocas veces me hago eco de las gracietas de la izquierda española, a la que considero despreciable desde casi cualquier punto de vista con alguna que otra notoria excepción. El problema viene cuando resulta que la gracieta viene cargada de razón, como le ocurre a esta viñeta de Manel Fontdevila. Digámoslo claro: Aznar fue y es lamentable. Su periodo de gobierno, siendo el mejor desde el 82, se caracterizó por el complejo permanente, la cobardía y el aventurerismo. Que ahora, ya sin responsabilidades de Gobierno, se dedique intensamente a tocar las narices a propósito de todos los asuntos que él fue incapaz de arreglar es simplemente ridículo. Ni Felipe González se atrevió a degradarse tanto. Claro que Felipe González, como Zapatero, gobernó sin complejos. Y Aznar los tuvo todos.
La llegada masiva de inmigrantes mientras España no lograba bajar nunca del 7% de paro, fue idea de Aznar. La utilización de la construcción como motor del crecimiento del país (¿alguien puede decirme algún país que crezca con la construcción como motor?), cosa que está en la raíz de la actual crisis, fue idea suya. La no-ejecución de sentencias judiciales contrarias a los intereses clave del Imperio PRISA fue idea suya. ¡Incluso el reconocimiento de los permisos de conducir marroquíes, que ejecutó Zapatero, es fruto de un acuerdo firmado en la época de Aznar!
Toda la actual crisis económica y social que tenemos encima, nos viene directamente de los años de gobierno de Jozé María Aznar López, en los que se practicó una política económica teatral que favoreció hasta lo indecible la formación de una burbuja inmobiliaria sin precedentes en nuestro país, amparada en los tipos bajos del BCE, los costes laborales reducidos al mínimo por obra y gracia de la mano de obra semiesclava importada durante su mandato y un alza absolutamente ficticia del precio del suelo favorecida con descaro desde las administraciones públicas.
En sus años de gobierno, José María Aznar negoció con ETA y la AVT, y Federico guardaron silencio. En sus años de gobierno, José María Aznar planteó una mínima reforma laboral... que inexplicablemente retiró tras una huelga general fracasadísima. En sus años de gobierno, Aznar no hizo absolutamente nada para laminar el poder de los sindicatos en la función pública. Implantó el canon digital a mayor gloria de los Bautistas y las Bardemes. Y nos alineó como palmeros y tropas coloniales de una política exterior aventurera, lamentable y fracasada de George W. Bush.
Después de todo esto, y después de haber nombrado como sucesor a un personaje inane como Mariano Rajoy, nos viene diciendo que él tiene las claves para regenerar la democracia, salir de la crisis y recuperar el papel de España en el mundo. Y a mí, que quieren que les diga, las impertinencias de Aznar el Diminuto dejaron de hacerme gracia hace ya tiempo.












