S?bado, 25 de abril de 2009

El Gobierno se niega a hacer nada bueno

Zapatero lo ha dejado claro: Se niega a hacer nada que no se le haya ocurrido a él. Se niega a abaratar el despido. Se niega a hacer recortes sociales. Se niega a bajar impuestos. Se niega a tomar medidas dignas de tal nombre sobre los Presupuestos y la financiación de las 17 Miniunidades de destino en lo universal  en las que se organiza territorialmente el Estado. La única medida que entiende el Gobierno es tratar de reactivar la economía mediante más gasto público.

¿De dónde sale el dinero para pagarlo, ya que los impuestos no logran cubrir semejantes dispendios? De deuda pública que toca pagar con cargo a subidas de impuestos futuras que ya se van anticipando y que, desde luego, no van a contribuir a devolver a quienes han optado por trabajar en "B" al redil de quienes aportan a las arcas públicas. 

Porque -que nadie lo dude- cuando oímos hablar de que un millón y medio de personas carecen en España de prestación social alguna, no estamos hablando de que hayan dejado de comer tres veces al día, sino de que lisa y llanamente están en la economía sumergida. Es el caso de porcentajes astronómicos de inmigrantes y de cada vez más autónomos, por ejemplo. Pero también de muchos trabajadores de a pie.

Las herramientas del Gobierno para contener la crisis son cuatro:

- Deuda pública. Contra lo que dicen muchos analistas, lo cierto es que en mi opinión hay margen para endeudarse más. Se resentirá la calificación de la deuda y desde luego el dinero se pedirá en peores condiciones. Pero la opción está ahí. Sus consecuencias ya las hemos comentado.

- Rigidez laboral: Para el Gobierno, dificultar el despido contribuye a que el número de parados aumente más lentamente. A ningún miembro del Gabinete Apocalipsis se le ocurre pensar que facilitar el despido contribuirá a que se contrate a más personas, sin miedo a tener que pagar unas indemnizaciones elevadas si las cosas van mal.

- Gasto público: La tesis del Gobierno es que el Estado sabe gastar el dinero mejor que el ciudadano. Partiendo de esta base, la política de ZP es tan torticera como lo que sigue:

a) Fomentar el gasto público en construcción, como forma de dar artificialmente empleo a los parados de baja cualificación e inmigrantes. Aunque sea en un gasto tan improductivo como las chorradas del Plan E.

b) Sostener con dinero de todos las deudas privadas de los bancos y Cajas. Quienes a su vez juegan a mantener artificialmente altos los precios de las viviendas y hacen posible que no caigan más promotores. Es una vía con fecha de caducidad porque, como ya hemos comentado,  los precios de los pisos ya no son lo que eran. Buena parte del sistema financiero español está en quiebra. Y las inyecciones de dinero del Gobierno han servido para poco más que para permitir a los bancos honrar su deuda externa.

c) La subvención masiva a las grandes compañías de sectores estratégicos. De todas las medidas del Gobierno, esta es la única que me parece netamente  positiva: No queda más remedio que competir con lo que se tenga a mano para evitar las deslocalizaciones y desmantelamientos masivos de lo que queda de tejido industrial a las zonas de salarios bajos. 

- Aumento de la presión fiscal: Para pagar todo lo anterior, incluyendo los intereses de la deuda contraída, no queda otra posibilidad más que subir los impuestos, lo cual implica efectivamente dificultar el ahorro y la inversión por parte de los ciudadanos y empresas, aparte de afectar durísimamente a nuestra competitividad y capacidad de atraer inversión. La subida de impuestos ya está siendo anticipada

A todo lo anterior hay que sumar un dispendio absurdo por parte de las administraciones públicas regionales al que no solo no se pone coto, sino que se le otorga patente de corso bilateralizando la financiación de los entes más afines al poder central en detrimento de los demás.

En este blog ya anunciamos, según la doctrina más pisitofílica-creditofágica sobre el origen de la actual crisis, la hoja de ruta para salir de ella: Salariazo, Pensionazo, Ladrillazo y Autonomitis. Quiero insistir en esto: No hay otro modo de levantar cabeza. El Gobierno, con su actitud irresponsable, no está haciendo más que empeñarse en lo absolutamente imposible. Cuanto más persistan en el error, más hondo será el barranco.

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