Abandonar el euro
Atención, pregunta: ¿Y si nos salimos del euro, qué
pasa? Esta es la cuestión que según el confidencial se
esta planteando en estos momentos ZP. Ni más ni menos que el abandono de la
moneda única y la vuelta a las trampas cambiarias como vía para ganar
competitividad en las exportaciones y librar de su losa a los hipotecados y al
sistema financiero del país.
Estamos oficialmente en manos de un
analfabeto. De un iluminado. De un tonto de capirote
que, en compañía de ese fiel reflejo suyo que lidera la Oposición, nos
lleva de cabeza al peor de los desastres imaginables.
¿Que qué ocurre realmente si nos salimos del euro, Señor Presidente? Veámoslo.
En
primer lugar, iremos de inmediato a una situación de corralito en la
que el Gobierno, para empezar, se queda con todos los euros depositados
en los bancos y redenomina por ley todas las cuentas bancarias en
neopesetas. (Sí, así es, Señor Presidente: Los bancos no devolverán
euros, sino neopesetas. Y se podrán sacar pocas neopesetas de los
bancos porque, simplemente, no habrá suficientes en circulación al
menos durante un tiempo).
Todas las deudas contraídas dentro de
España pasarán a pagarse automáticamente en neopesetas. Y la neopeseta
se devaluará respecto al euro nada más salir al mercado , con lo cual 1
euro pasará a valer no 166 sino, por ejemplo, 200 pesetas. La inflación
será galopante porque es de suponer que el Gobierno solucione sus
problemas de liquidez imprimiendo más y más neopesetas, que sufrirán
sucesivas devaluaciones respecto del euro.(Sí, Señor Presidente, podrá Ud. imprimir todas las
neopesetas que quiera para pagar todos los planes E y medidas
populistas que imagine).
Sin embargo, esta situación tendrá
como grandes beneficiados a los que hayan adquirido deudas en euros que
sean redenominadas automáticamente en pesetas, muy especialmente si
tales deudas se han contraído en la adquisición de tangibles: Los
hipotecados estarán de enhorabuena. Con sus salarios aumentando según
la rampante inflación, muy superior a los tipos de interés, invertir en
pisos se convierte en un refugio seguro.
Además, aunque es un mecanismo más difícil de explicar, tener una moneda débil fomenta las exportaciones. Que a su vez crean mano de obra en el país y nos proporcionan divisas para pagar nuestra cuantiosa deuda externa. (No, Presidente, no... contenga su alegría... me temo que no estamos salvados).
Porque el escenario que acabo de trazar -moneda devaluada, crack inmobiliario salvado y exportaciones reactivadas- es el escenario de la crisis japonesa, del que habla MAFO en el link anterior. Lamentablemente, Japón es una de las primeras economías exportadoras del mundo: Vende infinitamente más que lo que compra. España es una economía importadora, es decir, que compra mucho más de lo que vende (No, señor Presidente... el optimismo y el sol no cuentan). Todo lo que tenemos que comprar del exterior nos saldría muchísimo más caro, empezando por el petróleo.
Además, nuestro sector industrial es minúsculo: Deberíamos rearmarlo (con unos capitales de los que carecemos) antes de que supusiera una fuente de divisas clara y segura. Cosa que quizá no sea posible con la competencia asiática y de la Europa del Este.
Y además... hay otro pequeño problemilla. Un Gobierno puede decidir que la deuda interna se liquide, por imperativo legal, con pesetas. Pero la deuda externa, la deuda contraída con acreedores del exterior, nos la van a seguir exigiendo en euros -o dólares- contantes y sonantes. Euros y dólares que, evidentemente, no tendremos. Los simples intereses de esa deuda externa nos aplastarán. Los capitales extranjeros que necesitamos no llegarán o vendrán en condiciones draconianas.
Así que se equivoca Miguel Ángel Fernández Ordóñez cuando pronostica una recesión estilo Japón: España no va a entrar en una recesión tipo Japón, porque la economía española tiene burbuja inmobiliaria pero en lugar de tener el mayor superávit del mundo tiene el segundo mayor déficit del mundo.
España no se encamina hacia la década perdida de Japón. España se encamina, a grab velocidad, a una de las peores depresiones, sino la peor, de la historia económica del mundo. Las cifras de caída en construcción (-40%), industria (-30%) y servicios (-20%), son cifras de anticipatorias de una gran depresión si no empiezan a tomarse medidas ya mismo. Medidas que no pasan por abandonar el euro ni por seguir maquillando las cifras del PIB para que parezca que ha caído solo unas decimillas.
La posibilidad no ya de salir, sino de que nos expulsen es más que planteable. Así que si decidís sacar los ahorros de las cuentas, bancarias mejor que los billetitos tengan la letra X. Porque mucha gente en Alemania rechaza los euritos con letras V,M,Y,S y T precisamnete ante una situación como esta.
Además, aunque es un mecanismo más difícil de explicar, tener una moneda débil fomenta las exportaciones. Que a su vez crean mano de obra en el país y nos proporcionan divisas para pagar nuestra cuantiosa deuda externa. (No, Presidente, no... contenga su alegría... me temo que no estamos salvados).
Porque el escenario que acabo de trazar -moneda devaluada, crack inmobiliario salvado y exportaciones reactivadas- es el escenario de la crisis japonesa, del que habla MAFO en el link anterior. Lamentablemente, Japón es una de las primeras economías exportadoras del mundo: Vende infinitamente más que lo que compra. España es una economía importadora, es decir, que compra mucho más de lo que vende (No, señor Presidente... el optimismo y el sol no cuentan). Todo lo que tenemos que comprar del exterior nos saldría muchísimo más caro, empezando por el petróleo.
Además, nuestro sector industrial es minúsculo: Deberíamos rearmarlo (con unos capitales de los que carecemos) antes de que supusiera una fuente de divisas clara y segura. Cosa que quizá no sea posible con la competencia asiática y de la Europa del Este.
Y además... hay otro pequeño problemilla. Un Gobierno puede decidir que la deuda interna se liquide, por imperativo legal, con pesetas. Pero la deuda externa, la deuda contraída con acreedores del exterior, nos la van a seguir exigiendo en euros -o dólares- contantes y sonantes. Euros y dólares que, evidentemente, no tendremos. Los simples intereses de esa deuda externa nos aplastarán. Los capitales extranjeros que necesitamos no llegarán o vendrán en condiciones draconianas.
Así que se equivoca Miguel Ángel Fernández Ordóñez cuando pronostica una recesión estilo Japón: España no va a entrar en una recesión tipo Japón, porque la economía española tiene burbuja inmobiliaria pero en lugar de tener el mayor superávit del mundo tiene el segundo mayor déficit del mundo.
España no se encamina hacia la década perdida de Japón. España se encamina, a grab velocidad, a una de las peores depresiones, sino la peor, de la historia económica del mundo. Las cifras de caída en construcción (-40%), industria (-30%) y servicios (-20%), son cifras de anticipatorias de una gran depresión si no empiezan a tomarse medidas ya mismo. Medidas que no pasan por abandonar el euro ni por seguir maquillando las cifras del PIB para que parezca que ha caído solo unas decimillas.
La posibilidad no ya de salir, sino de que nos expulsen es más que planteable. Así que si decidís sacar los ahorros de las cuentas, bancarias mejor que los billetitos tengan la letra X. Porque mucha gente en Alemania rechaza los euritos con letras V,M,Y,S y T precisamnete ante una situación como esta.











