Martes, 31 de marzo de 2009

Reforma de la Ley de Extranjer?a: Cuando no queda nadie a quien enga?ar.

Ya lo anunciamos aquí. La Ley de Extranjería se endurece. De entrada, el anteproyecto aumenta de 40 a 60 días el plazo máximo de internamiento actual. E introduce una serie de excepciones según las cuales el inmigrante irregular podrá permanecer recluido hasta un año y medio “por causas no imputables a la Administración que dificulten su salida de España”.

Esta reforma, que era imprescindible hacía ya años, se realiza demasiado tarde y cuando ya se ha hecho quebrar la pirámide de los sistemas de protección y previsión social existentes en nuestro país. Cuando se ha engañado sin pudor alguno a los españoles, convencidos de que pese a tener un 7% de paro estructural era necesario traer mano de obra inmigrante para pagar las pensiones.

Y cuando se ha engañado sin pudor alguno a esos mismos inmigrantes utilizándoles como neo-esclavos con sueldos de miseria en la construcción, la hostelería o las tareas agrícolas en detrimento de las condiciones laborales dignas exigidas -y legalmente exigibles- por los trabajadores nacionales. Se ha logrado que los extranjeros acepten de forma masiva su condición de explotados abriendo sin ton ni son las puertas a la reagrupación familiar: Abuelas y niños magrebíes y andinos copan hoy las escuelas públicas y los consultorios de la Seguridad Social. ¿Quién paga? El contribuyente, porque el inmigrante trabajador cobra lo mínimo y cotiza por lo mínimo.

Pero eso no ha importado hasta ahora. Hasta que ya tenemos encima el derrumbe de la pirámide. Hasta que no sucede aquello de lo que llevamos años advirtiendo. Millones de inmigrantes sin trabajo y en la calle. Que se niegan a retornar a su país.Y un problema que se va a intentar arreglñar del mismo modo en que se creó: Entre el silencio del Gobierno, el mutis por el foro de la Oposición y un apagón mediático propio de una democracia bananera. Ya no queda nadie a quien engañar.

 

 

 


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