Pedro, por favor, no vengas tú a salvarnos
Pedro Almodóvar ha dicho que no quiere tener la responsabilidad de levantar el cine español. Creo que somos muchos los españoles que, año tras año, demostramos mediante la vía de no acudir a ver su horrible cine, nuestro rechazo hermético y rotundo a que el cine español sea salvado por Almodóvar o por cualquiera de los pelagatos con ínfulas de grandeza que habitualmente copan las entregas de los Goya.Para Almodóvar, por supuesto, la bajada de espectadores del cine español se debe a causas completamente exógenas al mismo. La primera, las descargas de Internet. Es obvio que dos millones de internautas españoles abarrotan las redes Emule y Ares en busca de éxitos internacionales tan rotundos como "Libertarias", "Tacones lejanos", "La Teta y la Luna" o "La mala educación" mientras desprecian la saga Star Wars, Gran Torino o Valkiria. Y esto, naturalmente, tiene repercusiones en taquilla.
Lo que no escucharemos ni a Almodóvar ni a ninguno de los secuaces de la Banda de la Ceja es cuestionar la calidad de su cine como causante directa de que recaude más por subvenciones que por ingresos en taquilla. Lo fácil, desde luego, es echarle la culpa al empedrado y arrogarse implícitamente la capacidad de arreglar ellos, en solitario, el cine español.
Lo tienen fácil: Para ellos, el problema es simplemente que son unos genios incomprendidos por un populacho ignorante y mediocre al que deben saquear vía IRPF para seguir creando obras de arte superiores. La solución Almodóvar para el cine español pasa por exigir más subvenciones. Por cuotas imponer a las salas de cine cuotas mínimas de películas españolas. Por obligar a los accionistas de las televisiones a invertir en cine en vez de en televisión. La Banda de la Ceja planea, en definitiva, "salvar" el cine español mediante el puro y simple saqueo al contribuyente y a empresarios privados a los que no interesa en absoluto su producto. Y todo esto cuando la única salvación posible para el cine español es que todos estos supuestos genios desaparezcan de la escena.
Pedro, por favor, no vengas a salvarnos. Podemos pasar a las mil maravillas sin ti, sin tus amigotes y sin vuestro cine de mierda. En serio. No os molesteis en salvarnos. Y no molesteis más saqueándonos.











