Lunes, 16 de marzo de 2009

Latinoamerica se africaniza

Chávez prepara el camino a su particular versión petrolera del castrismo caribeño. Tras ganar el referéndum para la reelección indefinida, anuncia que 2009 será el año de las comunas socialistas. Si cumple su amenaza -y la cumplirá- será recordado como el año en el que empezó a fraguarse la hambruna venezolana del futuro. Teniendo en cuenta los rotundos fracasos de las colectivizaciones de granjas y medios de producción cosechados en todo el mundo y que no hay ninguna condición objetiva ni subjetiva en Venezuela esencialmente distinta a la de otras latitudes, Venezuela iniciará en 2009 su camino a convertirse en el Zimbabwe del Caribe. No estará sola.

El experimento chavista, que ya se ha demostrado absolutamente ineficiente en materia alimentaria, podrá seguir adelante solo en la medida en que el barril de petróleo se mantenga alto. Atacando la iniciativa privada y con un nivel de intervencionismo socialista, Venezuela solo puede retroceder y ese retroceso solo podrá disimularse en la medida en que el petróleo no baje demasiado.

El rotundo fracaso del socialismo chavista será también el rotundo fracaso de todos los socialismos de corte indigenista que han ido surgiendo al calor de los petrodólares venezolanos en el último lustro. El socialismo indigenista, que surge específicamente en sociedades tan ingobernables en las que tras  fracasar absolutamente todo lo demás no queda sino apelar a la conciencia étnica, con razón o sin ella.

La progresía loa hoy a Evo Morales, el gran defensor del cultivo masivo de coca. Pero ignoran que Morales lo que está defendiendo es en realidad la única vía posible para disimular el absurdo nivel de fracaso de su experimento ideológico en Bolivia: El convertirse, a las claras, en Estado narcotraficante. Morales desea que la hoja de coca se convierta para Bolivia en lo que es el petróleo para Venezuela, el hachís para Marruecos, la amapola para Afganistán, la emigración para el Ecuador o el turismo sexual para Cuba.

La vía indigenista para América Latina, finalmente, no es más que un intento de institucionalizar la miseria...haciéndola soportable mediante un mecanismo tan débil como el monocultivo. Petróleo, coca, emigrantes o putas. El camino más seguro hacia la hambruna.



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