Mariano Rajoy: Cuando resistir no es vencer
Quiero publicar este artículo precisamente hoy, cuando
Mariano Rajoy parece haber salido vivo de una situación difícil y haber roto el
cerco al que le tenían sometido sus supuestos aliados. Lo quiero hacer hoy
precisamente porque creo que acertaré de lleno en una predicción que se reduce,
en lo esencial, a lo siguiente: Rajoy es tan cadáver político hoy como lo era
ayer y lo que ha logrado ganando en Galicia le supone al PP seguir
andando un poco más... hacia cualquier parte, lejos de la Moncloa.
La opción Basagoiti ha fracasado electoralmente. El futuro político del PP
vasco, cuya mejor expectativa parece ser el convertirse en muleta de un Patxi
López gobernando
en Vitoria con menos diputados que el PNV, apunta directamente a una
fagocitación electoral por parte del PSE. Y esto, para Génova, es catastrófico
por las implicacioones que tiene en los procesos electorales nacionales: Las
expectativas electorales del Partido Popular en el País Vasco a la hora de
computar escaños en unas eventuales elecciones generales son nulas.
En el año 2000 los siete diputados aportados por la franquicia de
Mayor Oreja fueron claves para la mayoría absoluta de Aznar (mientras el PSE de
Redondo Terreros obtenía solamente cuatro). Pero la situación no
ha dejado de ir a peor desde entonces, hasta el hundimiento electoral de 2008 en el que el PP vasco de María San Gil logró tres raquíticos diputados mientras el PSOE-PSE batía todos los récords obteniendo nueve.
El PP ya es un solar electoralmente hablando en Cataluña, Extremadura y Castilla-La Mancha, donde la ventaja neta del PSOE parece insuperable. Falta mucho para que la guerra de desgaste librada en Andalucía desde hace más de 30 años otorgue algún tipo de ventaja al PP andaluz, que ha retrocedido mucho desde los 28 diputados logrados en el histórico año 2000. Si el PP vasco se convierte, como parece, en una nueva franquicia fallida y si la nueva sucursal navarra se hunde por la sangría a la que dará lugar el enfrentamiento con UPN, en Génova pueden despedirse de la Moncloa hasta dentro de varios lustros.
Y desde luego, la falta de credibilidad de Rajoy, el centrismo de Feijoo, el cainismo practicado contra el díscolo PP madrileño y el andalucismo de Arenas no van a ayudar. El marianismo resiste. Pero el precio a pagar por el PP va a ser altísimo.
El PP ya es un solar electoralmente hablando en Cataluña, Extremadura y Castilla-La Mancha, donde la ventaja neta del PSOE parece insuperable. Falta mucho para que la guerra de desgaste librada en Andalucía desde hace más de 30 años otorgue algún tipo de ventaja al PP andaluz, que ha retrocedido mucho desde los 28 diputados logrados en el histórico año 2000. Si el PP vasco se convierte, como parece, en una nueva franquicia fallida y si la nueva sucursal navarra se hunde por la sangría a la que dará lugar el enfrentamiento con UPN, en Génova pueden despedirse de la Moncloa hasta dentro de varios lustros.
Y desde luego, la falta de credibilidad de Rajoy, el centrismo de Feijoo, el cainismo practicado contra el díscolo PP madrileño y el andalucismo de Arenas no van a ayudar. El marianismo resiste. Pero el precio a pagar por el PP va a ser altísimo.












