A mazazos con la Constitución
El hecho de que un hombre se haya visto lo bastante desesperado como para emprenderla a mazazos con una Herriko-Taberna, con todo lo que eso le va a suponer en su vida futura, debe hacer que nos llevemos las manos a la cabeza: Cuando un particular inicia una cruzada semejante presa de la desesperación, solo puede ser porque el Estado de Derecho ha dejado de existir. Las conclusiones de Prevost son inapelables y las tomo como base para enunciar las mías propias: Sin separación de poderes y presas de una partitocracia poco o nada representativa de los verdaderos sentimientos de la ciudadanía, no se puede hablar de Estado de Derecho. Ayer, este hombre la emprendió a mazazos contra el centro de reunión de los amiguitos de los terroristas. La respuesta del PNV fue "desaprobar sus métodos". mientra el Lehendakari Ibarretxe, máximo representante del Estado en el País Vasco, le acusa de "provocar violencia" con su actitud.
Anteayer, el padre de la última menor asesinada en España acudió a la Moncloa para reunirse con Zapatero y pedirle la cadena perpetua. El Presidente del Gobierno guardó silencio, como quien oye llover. Ahora es Rajoy quien va a acercarse a la casa de este hombre. ¿Qué le va a decir? ¿Va a hacerse eco de una propuesta que la sociedad española apoyaría en masa?
El Estado de Derecho está quebrado. La Constitución no ha servido ni para superar odios, ni para traer una democracia real, ni para tener una clase política con la más mínima decencia. Vivimos en un Estado a medio camino entre la cleptocracia y la ridiculez, matizado con chulería y el desprecio oligárquico a la ciudadanía.
Urge empezar a tomar conciencia del problema y emprenderla a mazazos... con la Constitución.












