Viernes, 20 de febrero de 2009

Una de paracaidistas

Ahora que vienen las europeas, arrecian los paracaidistas. De momento ya tenemos una supuesta "Plataforma en Defensa de las Clases Medias", salida de no se sabe muy bien donde, pero que huele a HazteOir por los cuatro costados. No es algo malo, solo blandito. Por si fuera poco, un irlandés ha tomado tierra en España para presentar lo que denomina "Libertas", que es un partido de valores católicos cuya lista debería encabezar Alejo Vidal-Quadras (y yo voy, y me lo creo).

Orisson nos comenta más la jugada, en la que se supone que entraría Alternativa Española, liderada por Rafael López-Diéguez, que es otro paracaidista (yo estaba allí el día en que López-Diéguez aterrizó en la política española) pero que al menos ha trabajado por sacar adelante su proyecto cuatro o cinco años y no se le puede negar coherencia.
Pero no nos engañemos: Es rotundamente imposible que ninguno de estos proyectos llegue a obtener el menor resultado en vía electoral. No es una cuestión de nombres ni de coherencia, sino una cuestión de pura y simple sociología. Ni las "clases medias" tienen el mínimo denominador común necesario para movilizarse en torno a una plataforma política, ni existe estadísticamente hablando un voto católico articulable en España.

En primer lugar, la "clase media" como tal esta hoy dia sobredimensionada y mal entendida. Dificilmente una pareja mileurista entra dentro de lo que normalmnete ha sido considerado ha sido "clase media", compuesta esencialmente de pequeños empresarios y autonomos. La pareja mileurista del ejemplo son clase trabajadora "de toda la vida" y tienen poco en comun con un arquitecto, un abogado o el dueño de una o dos tiendecitas de ultramarinos.

Esto que se nos intenta vender como "clase media" no es mas que un maquillaje propio de tiempos de bonanza: En una sociedad inmadura -y la española lo es- ser un currito no viste lo suficiente desde el punto de vista social, motivo por el cual todo el mundo pretende ser clase media.

 Encima, esta "clase media", incluso la que si lo es en sentido estricto, no tiene puntos de vista comunes mas alla de un cierto liberalismo -ni siquiera totalmente compartido- que no difiere esencialmente del defendido por el Partido Popular. Competir con el PP apelando a la pureza liberal con un minipartido es un experimento condenado al mas absoluto fracaso como nos demuestra lo sucedido con el PADE.

El problema del voto catolico es muy diferente y se basa en la desactivacion absoluta del potencial de movilizacion politica que ha sufrido la Iglesia desde el Concilio Vaticano II, en el que la Iglesia renuncio esencialmente a su propia propuesta politica y social para apoyar de forma mas o menos abierta a las diferentes versiones de la Democracia Cristiana.

Fue una opcion malminorista, justificable en la necesidad de frenar electoralmente al eurocomunismo. Pero tuvo consecuencias permanentes en nuestras sociedades: Hoy dia no se concibe la posibilidad de que la Iglesia apoye o participe abiertamente en un Partido Catolico, independientemente de su forma.

Y lo que es mas grave: La Jerarquia catolica tampoco esta dispuesta a prestarle el mismo apoyo "encubierto" que se dio en su momento a la Democracia Cristiana. La actuacion reiterada y consentida de Federico Jimenez Losantos respecto de AES es autoexplicativa al respecto. Circula la historia -apocrifa- de que Lopez-Dieguez fue a entrevistarse con Rouco sobre el particular y el Arzobispo de Madrid no pudo -o no quiso- prometerle mas que oraciones. Si la historia es cierta, es deprimente por si misma porque un proyecto catolico como el de AES no puede salir adelante sin un apoyo explicito de la Jerarquia eclesial.

Y es que a la hora de el hecho -a mi juicio incontrovertible- de que es imposible montar un partido catolico al margen de la Jerarquia con el riesgo concreto de encontrarte en un momento dado desautorizado por parte de la misma... o por su totalidad. Le paso , por ejemplo, a Leon Degrelle, que se dejo por el camino a 90 diputados cuando el Arzobispo de Bruselas se desvinculo de su catolicismo. Es esto, mas que cualquier otra cosa, lo que define el paracaidismo de Libertas o el de Lopez-Dieguez.

Al margen de esto, tenemos la cuestion concreta de cuantos votantes estan dispuestos a condicionar su voto segun criterios catolicos. Una proporcion, en mi opinion, despreciable estadisticamente del censo electoral. Debido a la propia descristianizacion acelerada que padecemos. Son muy pocos. Y refuerzan mi definicion de paracaidismo.

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