Viernes, 30 de enero de 2009

Un Nuremberg para Israel

El problema de decidir unilateralmente que tú eres el bueno y que tienes derecho a hacer lo que te venga en gana contra los "Malos" sin respetar medida moral, ética o proporcional alguna es que alguien puede encontrar fundamentos jurídicos para imputarte por crímenes contra la Humanidad. No sé de qué se extraña nadie de la admisión a trámite de la querella contra militares israelíes realizada por el Juez Andreu de la Audiencia Nacional. No puede -ni debe- esperar otra cosa quien considera que lanzar una bomba de una tonelada sobre la vivienda en la que reside un presunto líder terrorista sin preocuparte de cargarte, por el camino, a 14 civiles, es algo aceptable. 

Voy a dejar de lado el exotismo jurídico mundial que supone el hecho de que nuestra Audiencia Nacional siga funcionando conforme a una doctrina jurídica que le arroga jurisdicción universal. Por el momento y mientras no cambie fundamentalmente nuestro Código Penal, esto es lo que hay. Incluso puede alegarse que la Audiencia está siendo coherente con su propia doctrina. Pero conviene repasar algunos hechos objetivos:

1.- Israel no ha realizado declaración formal de guerra alguna. No hay "Estado Palestino" o "Estado de Hamás" al que declarar la guerra, por lo que no cabe hablar de la eliminación de un objetivo militar legítimo en el marco de una acción militar. Lo que podría ser (y sería discutible) legítimo para eliminar a un Jefe de Estado o a un oficial -o incluso civil- enemigo de cierta importancia en una guerra no es aplicable a lo que está sucediendo en Gaza.

2.- Difícilmente puede Hamás calificarse como una organización militar o guerrillera que requiera el empleo de tácticas y terminologías militares. De hecho, hay unanimidad en lo que es Hamás: Una organización terrorista. Las organizaciones terroristas, por definición,  no se combaten por la vía militar, sino por la vía policial. Vía que Israel ni se plantea.

3.- A mayor abundamiento, en estos momentos, la capacidad de Hamás de causar daño a Israel es mínima o nula. Lo que está haciendo Israel es combatir un problema que ha conseguido reducir a un estatus solo ligeramente superior al de una kale borroka glorificada con tanques y F-16.

La cuestión de fondo no es el derecho de Israel a defenderse, derecho que nadie sensato puede discutir. La cuestión es que Israel está empleando para su defensa tácticas absolutamente desproporcionadas a la realidad de los hechos que conforman la amenaza que es Hamás. Una de estas tácticas es la que se expone en la querella admitida a trámite por Andreu.Que a nadie sensato se le ocurriría proponer, por ejemplo, contra Josu Ternera.

Los Juicios de Nuremberg fundamentan la práctica totalidad del ordenamiento internacional actual. Tal vez sea el momento de ir pensando en un segundo Nuremberg contra Estados que emplean sin medidao restricción alguna tácticas de violencia salvaje  para resolver sus problemas. No lo digo solo por Israel, sino también por Turquía, o Georgia.

Porque empieza a resultarme cansino ver como la derechona solo habla de crímenes de guerra o contra la Humanidad cuando quien supuestamente los comete es un estorbo para la política exterior americana. Pienso en Yugoslavia o en los hutus de Ruanda.


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