Martes, 27 de enero de 2009

Operacion Salvemos la Silla: Rajoy quiere morir matando

Cuando aparecieron en la portada de El País las fotografías de Ignacio González en una serie de viajes privados, mi primer pensamiento fue que al espía le esperaban problemas. Cual no sería mi sorpresa no solo al leer que el periódico de PRISA se dedicaba a atacar al espiado… sino que además Rajoy y Gallardón se sumaban con entusiasmo al asedio del Gobierno Regional de Madrid.Gallardón fue, con diferencia, quien llegó más lejos en mitad del entusiasmo prisaico y sin que quedara claro quien espiaba el qué., aunque la acusación implícita era que Francisco Granados espiaba a Ignacio González y la explícita, que Granados mantenía una unidad parapolicial dedicada a la elaboración de dosieres.   

Días después, sigo sin  tener muy claro que delito o acción reprobable prueban las fotografías y seguimientos de marras desvelados por El País más allá del posible delito de descubrimiento y revelación de secretos que está investigando el Juzgado de Instrucción 47 de Madrid...  del que sería víctima Ignacio González. Pero en este momento, nadie sabe –y me atrevo a decir que no se sabrá- lo verdaderamente importante de este asunto: Quien le ha estado pagando los talones a los espías.

 Lo que ya está clarísimo más allá de cualquier duda es que dentro del PP se está jugando muy sucio. Mientras salía a la luz que quien realmente tiene una unidad policial fuera de la cadena de mando regular es el Alcalde de Madrid, algún medio adicto se tiraba a la piscina lanzando una pudorosa cortina de humo para tratar de echar las culpas al Ministerio de Interior.Como si Rubalcaba hubiera sobrevivido en primera línea política durante 25 años siendo imbécil perdido.

 En paralelo, PRISA recula en el mismo instante en que la Comunidad de Madrid mete la correspondiente denuncia en la Fiscalía. Y descubrimos que quien realmente ha estado elaborando dossieres contra Granados y González ha sido uno de los fontaneros históricos de Génova. Y que Rajoy no solo lo sabía, sino que se lo dijo(piadosa expresión que quizá oculta un "se lo advirtió")  a Esperanza Aguirre.

 Y que el fontanero, Antonio Lapuerta, cuando Granados y González acudieron a pedirle explicaciones, presumió de su supuesta condición de “policía honorario” incluso exhibiendo una placa.

Y de esta forma, lo que parecía ser una operación destinada a negociar el aplazamiento de la inmensa deuda que mantiene PRISA con CajaMadrid debilitando a un Gobierno Regional inmerso en la pura y simple conquista de la entidad de crédito, pasa a convertirse en una Operación Salvemos la Silla (la de Mariano Rajoy) en la que PRISA ha actuado como interesado ariete.

Por supuesto, con la filtración de que Rajoy tenía conocimiento de los dosieres elaborados por Lapuerta, Esperanza Aguirre ha enseñado los dientes y mandado a Génova el mensaje de que ella también sabe jugar sucio. Políticamente, la situación apunta a una operación Génova-PRISA contra el Gobierno de la Puerta del Sol. Estamos dando a Rajoy por muerto. Pero parece dispuesto a morir matando. En beneficio de un Gallardón que, sin salir con las manos limpias de este asunto (del que algunos le apuntan directisimamente), al menos no está implicado en el tráfico de dosieres. Que sepamos.

Comentarios

Añadir un comentario

Autor: Anonimo
Fecha: Viernes, 30 de enero de 2009
Hora: 16:40

La investigaci?n no llegar? muy lejos. Han topado con la unidad parapolicial del Ayuntamiento de Madrid.

Y eso son palabras mayores.

Ante nuestros ojos el tufillo f?tido de las alcantarillas.

Las alcantarillas del Estado.

Puaff!