S?bado, 24 de enero de 2009

Decisiones Graves (y III) - La Autonomitis: El rostro del Cuarto Jinete

La cuarta decisión política gravísima que tendremos que tomar en España para salir de esta crisis es el recorte y rebobinado de nuestro elefantiástico sector público regional. Las Comunidades Autónomas. Quizá entenderemos un poco mejor la situación si la examinamos comparándola con la reciente bancarrota de California. Leamos antes que nada lo escrito por César Vidal a propósito de esa situación, porque condensa de forma muy didáctica lo esencial del problema.

¿La hemos leído ya? ¿Si? Pues al lío.

Gran parte del problema de esa falta de competitividad de España para la exportación, capacidad que como ya apuntamos vamos a necesitar para salir de esta, viene del elevadísimo nivel de presión fiscal que tenemos en España. Presión fiscal generada por un macroestado mastodóntico repartido entre élites territoriales de carácter clientelar que, esencialmente, viven como marajás sin realizar ninguna función clara. Pienso aquí en las "embajadas" de Cataluña en el exterior, cuyo Presupuesto se ha aumentado en plena crisis, de forma tan inmoral como vergonzosa, en un 63%. Con el hermanísimo de Carod como embajador catalán en París.  Es el caso más sangrante, pero no el único. Aquí mismo, en este blog, hemos tocado algún que otro caso de gasto superfluo, inútil o ridículo de nuestros entes eutonómicos.

César Vidal toca todos los problemas del Estado Autonómico. Todos. La palmaria injusticia de los cupos fiscales vasco y navarro, la multiplicación de la casta funcionarial y, sobre todo, casta de cargos políticos de las Comunidades Autónomas que lleva a que Cataluña o -más sangrante- Madrid, tengan más funcionarios que California. Toca también otros temas graves, tales como que el Ayuntamiento de Madrid, él solito, acumule 9.000 millones de euros de déficit cuando California ha declarado suspensión de pagos con 30.000. No lo perdamos de vista tampoco.

La insuficiencia fiscal forma parte del escenario económico que planteamos anteayer y frente a la cual el único plan de contingencia posible es este:
  1. Fin del cupo fiscal vasco y navarro, auténtico robo al conjunto del país.
  2. Aumento de los tipos impositivos sobre actividades o bienes más fiscalmente controlables (mi apuesta: Se va a gravar mucho la compra-venta de inmuebles, razón por la cual no se va a fomentar el alquiler tanto como esperábamos).
  3. Recuperación para el Estado central de las competencias en materia sanitaria (esta la doy por seguro) y posiblementelas de Educación y Justicia: Estamos hablando de actividades que necesariamente necesitan estar concentradas para ser sostenibles.
  4. Reducción al mínimo del gasto de las Comunidades Autónomas.
Yo no descarto aquí ni siquiera una reforma constitucional para recortar la autonomía. Soy de los que llevan años exigiéndola. Pero al final se va a producir, no por poner en riesgo la unidad nacional, no por generar absurdas desigualdades entre los españoles, sino por no ser sostenibles económicamente. Pensemos simplemente en el punto de vista empresarial: Cumplir con 17 legislaciones autonómicas diferentes en materia de sanidady consumo es verdaderamente esquizofrénico para cualquier empresa de tamaño medio.

En la España actual, recentralizar competencias significa liberar a los ciudadanos de las 17 dictaduras de proximidad que nos hemos dado imbécilmente en estos últimos años sin pararnos a pensar ni en lo más mínimo como funcionan y qué competencias tienen las regiones autónomas de cualquier otro país del mundo. ¿Resultado final? Somos el antiejemplo de la descentralización.

En este escenario, cobra muchísimo interés la próxima Sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Nou Estatut de Cataluña por la influencia que va a tener sobre la posición del PSC. Atentos también al posible cambio de mayorías en el País Vasco y a lo que suceda en Navarra, en la que la torpeza y sobreactuación de Rajoy han condenado al PP a su desaparición, que se trata de evitar travistiéndose de lo que sea.

 Y desde luego muy atentos todos a las baronías regionales de los grandes partidos. Ojo al PP de Madrid y al de Valencia. Ojo al Partido Socialista de Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía.  Porque es a muchos de ellos a quienes se va a tener que bajar del coche oficial para embridar ese sector público regional hipertrofiado que nos está matando.

 La tormenta política para realizar esta reforma va a ser de aípa. Es el rostro del Cuarto Jinete.

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