Es Ucrania quien corta el gas, no Rusia (actualizado)
Atentos a la lección magistral de manipulación de Libertad Digital, buscando echarle la culpa a Rusia de haber cerrado el grifo del gas a Bulgaria, Turquía, Macedonia, Grecia, Austria, Rumania, Eslovenia, República Checa, Bosnia, Hungría y Serbia. Naturalmente, es falso. El gas sigue saliendo de Rusia, pero se lo queda el intermediario por cuyo territorio transitan los gasoductos: Ucrania. Nos lo explican aquí. No hace falta ser muy listo para no caer en esta mentira, sobre todo tras las noticias de los últimos días sobre el estado de las relaciones gasísticas entre Ucrania y Rusia, que se resumen en que Ucrania no paga el gas y Rusia se lo corta, cobrándose de paso otras deudillas. Rusia, como exportador de gas natural, no gana absolutamente nada cortando arbitrariamente el suministro a clientes que le están pagando religiosamente su factura. Esos cortes solo pueden perjudicar la imagen de Rusia como socio energético fiable. De hecho, lo peor que le puede pasar a Rusia es que los europeos se centren en buscar suministradores alternativos. El caso de Ucrania, por desgracia, es otra historia.
Ucrania no exporta gas, sino que lo importa masivamente desde Rusia. No solo eso, sino que además cobra un impuesto por el gas ruso que transita por su territorio hacia el resto de Europa y hacia Turquía. Ocurre que, como ya contamos, Rusia le ha cortado el suministro de gas a Ucrania por falta de pago. Y aprovechando que los gaseoductos rusos que abastecen a buena parte de Europa oriental pasan también por Ucrania, los ucranianos han decidido aumentar unilateralmente los impuestos que paga dicho gas. Traducido al román paladino lo están, pura y simplemente, robando para su propio uso.
¿Qué es lo que pretende Ucrania? Esencialmente, lo mismo que pretendió Putin al reducir el suministro de gas a Europa a través de los gasoductos que pasan por Ucrania (y aumentarlo, eso sí, en los que pasan por Bielorrusia) tras empezar a percatarse de los robos perpetrados por los ucranianos: Trasladarle su problema a la Unión Europea.
¿Y la Unión, que ha hecho? Pues rechazar cualquier posición de mediación entre Ucrania y Rusia y exigir que solucionen sus problemas bilaterales sin que deje de fluir el gas a través de los gasoductos ucranianos. Postura que evita descaradamente (no se queden en el titular, hay que leer las noticis hasta el final) cargar las tintas contra ninguno de los dos países. A Rusia no se la puede ofender, porque tiene la llave del gas. A Ucrania no conviene presionarla demasiado, porque tiene un poderoso aliado al otro lado del Atlántico que no está demasiado feliz con el trato dado a Ucrania últimamente.
Y los medios adictos, como Libertad Digital, tan contentos promoviendo la rusofobia. Auguro en breve entradas rusófobas de Elentir y de los más adictos al atlantismo del ecléctico elenco de profundopensadores de la Red Liberal.
Mi predicción es la siguiente: En estos momentos, pese a la equidistancia pública, el teléfono de la Presidencia ucraniana está venga a recibir llamadas de todos los países afectados y de algunos que no lo están, para presionar en favor de que los ucranianos acepten un acuerdo con Rusia cuanto antes y como sea. No solo porque Ucrania es más presionable que Rusia, sino porque es que, encima, no tienen razón.
Actualización 23:22: Libertad Digital no ha podido sostener mas tiempo el ridículo que estaba haciendo: Ya no es Rusia sola la culpable.











