Zapatazo al Emperador
La última gira de Bush para despedir presidencia marcada por la política exterior no ha podido resultar más decepcionante para el Presidente saliente. No solo los aliados de la OTAN se han negado a ampliar sus fronteras para incluir a Georgia y Ucrania, rechazo lógico y sobradamente adelantado en este blog hace meses, sino que Rusia vuelve a tener buques militares en el patio trasero de los Estados Unidos, los talibanes ejercen presión sobre el 72% del territorio afgano y un periodista chií le tira los dos zapatos a la cabeza y le llama “perro” en una rueda de prensa.
El zapatazo al Emperador saliente es la imagen perfecta del mandato de Bush, que termina sin ningún éxito en política
exterior. Cierto que hizo caer los regímenes de Saddam Hussein y del Mulá Omar,
pero está por verse que el control ciertamente conseguido en el delicadísimo
control de un Iraq esencialmente hostil a los Estados Unidos sea algo más que
coyuntural. Y es más que dudoso que el control de Afganistán se consiga en el
medio plazo, ni aun de forma precaria. En
Europa, el desacoplamiento UE-USA , aun en sus inicios, es
cada vez más evidente. El desplazamiento del eje europeo hacia el Este no ha
hecho sino ahondar en las relaciones políticas y comerciales con Rusia, con quien los europeos no desean –ni tienen
porqué sostener- enfrentamiento alguno, aun al precio de sacrificar a los
escasos aliados norteamericanos en el Cáucaso, víctimas de su propio
aventurerismo militar y político. Barack Hussein Obamatiene ante sí muchas difíciles papeletas. Ya no es solo la extrema debilidad del dólar que lleva a la Reserva Federal a pensar en emitir su propio dinero sin respaldo gubernamental. Es que peligran los oleoductos. Es que peligra el sistema de alianzas que se formó tras la caída de la URSS. Es que el zapatazo que le ha dado ese periodista chií a George W. Bush es el símbolo perfecto de la herencia envenenadísima que deja el republicano. Que en economía recoge lo que sembró Clinton. Pero que en política exterior recoge lo suyo y solo lo suyo.












