Domingo, 07 de diciembre de 2008

Constructores canarios piden que se les adjudiquen obras sin concurso

Una de las pocas cosas buenas que va a traer el estallido de la salvaje crisis económica, de raíz esencialmente inmobiliaria, que estamos empezando a padecer va a ser la desaparición social de enormes segmentos sociales compuestos, en un porcentaje altísimo, por gente sin el más mínimo sentido de la decencia. Por auténticos indecentes a los que, además, no les importa demostrar públicamente que lo son. Con la exigencia planteada  a su gobierno autonómico por el presidente de la patronal de los constructores canarios de que aumente el número de concesiones directas sin concurso, es decir,  que se les adjudiquen obras a dedo, los constructores canarios agrupados en la Asociación de Constructores de Tenerife, ACOT, acaban de entrar de lleno en esta categoría.
La excusa oficial, según la explica el presidente de ACOT, César Estévez es que la competencia es muy dura. Que para sobrellevarla y ganar consursos tienen que acudir a la Uniones Temporales de Empresas. Que en las UTEs las empresas grandes cortan el bacalao. Y tras esta argumentación, que se reduce en un "la competencia me molesta",  matizada con un a crítica a la adjudicación de las obras a la oferta más baja, a la que califica como "una forma de repartir miseria". Es natural, teniendo en cuenta que estas castas caciquiles surgidas al calos de los regímenes autonómicos lo que desean es repartirse los dineros de los Boletines Oficiales por la vía del pelotazo. Eso sí que es repartir riqueza. 

Y no, no es una exageración. César Estévez no tiene reparos en quitarse la careta de empresario y presentarse, a cara descubierta, como un saqueador: "Con lo mal que lo estamos pasando las empresas del sector de la construcción en las Islas y ante las perspectivas tan preocupantes que tenemos lo lógico es que se haga una especie de reparto". De hecho, agrega que "a nivel nacional ya se hace y nadie se rasga las vestiduras".

Al respecto, matiza que "aunque la teoría dice que la designación de proyectos de este tipo es por la vía del concurso público, en realidad se hace un reparto". Es decir, corrupción pura y simple. En estado puro. Las administraciones autonómicas están tan podridas como sus Cajas de Ahorros o sus Ayuntamientos.  Y los constructores son tan sinvergüenzas como los promotores.

Y lo peor es que se saldrán con la suya. Al tiempo.




Comentarios

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Autor: Txiripitiflautiko
Fecha: Lunes, 08 de diciembre de 2008
Hora: 17:28

Tras comprobar c?mo se han dado muchos millones de euros procedentes de nuestros impuestos a sectores de la cleptocracia como los banqueros, es l?gico que los constructores quieran participar en el bot?n. Los pr?ximos en pedir ayudas ser?n los traficantes de drogas o los proxenetas.