Lunes, 24 de noviembre de 2008

Catalanes, rusos y las joyas de la abuela

Repsol, la primera multinacional española, podría pasar en los próximos días a manos rusas. Sin ser una buena noticia no es, desde luego, la catástrofe que se intenta hacer ver en muchos sectores. De hecho, tanto a Repsol como al suministro energético futuro de España, la compra por parte de Lukoil de las acciones que de Repsol poseen Sacyr-Vallehermoso y La Caixa le puede venir estupendamente. No obstante, independientemente de las razones técnicas que existen para aconsejar la operación, lo cierto es que hay razones tanto macroeconómicas como políticas que hacen inevitable el tener que vender estas "joyas de la corona" para honrar nuestra deuda externa. Razones muy parecidas a las que llevaron a Argentina a tener que vender Yacimientos Petrolíferos Fiscales en 1999. ¿Cómo hemos llegado a esto?

Antes que nada, vaya por delante que el precio de la acción de Repsol está enormemente minusvalorada con respecto a su valor real. Para adquirir YPF, en 1999, se procedió a la ampliación de capital, hasta entonces, más grande de la historia de España. Entonces, la cotización era 19,36 euros. Ahora, una década después, cotiza un tercio por debajo de aquel importe, en el ámbito de los 13 euros por acción. Y ello pese a la increíble evolución empresarial que ha tenido, y las nuevas -formidables- expectativas que tiene en Brasil y Canadá.

 Parte del problema ha residido en el maltrato continuo que ha sufrido desde los medios de comunicación españoles, incluso los más afines a la derecha, que acusdaban a Repsol  de excesivo sometimiento a la situación política argentina y de excesiva dependencia de países inestables en general.

 En este sentido, cabe destacar el ataque político (en ningún caso técnico) con el que llegó a ser atacada en 2007 (¡cuando la cotización rondaba máximos históricos!) desde Instituto Elcano acusando a la petrolera de depender mucho de Venezuela y estar lejos de Estados Unidos. Cruel sinvergonzonería que daba a entender que todos los países del mundo tenían pozos de petróleo y Repsol se había ido a elegir los más raritos.

Linchada, humillada, Repsol fue entregada a la Generalitat catalana para que hiciera con ella lo que le viniese en gana.  Porque La Caixa no tiene accionistas, recuérdese siempre, y es un órgano financiero de la Administración Pública Regional catalana. El tripartito catalán, encantadísimo de la vida jugando a petrolero por esos mundos de Dios, sólo habiendo desembolsado un miserable 15% del empresón.

 Por si las moscas, a alguien en Moncloa se le ocurrió que era muy buena idea que Sacyr-Vallehermoso entrara en el capital de Repsol. Lo hizo, con casi un 20% del capital (pero dejando la gestión en Barcelona) en una operación apadrinada por el Banco de Santander (matriz de Sacyr-Vallehermoso, que financiaría la operación con el valor al que fueron compradas las propias acciones (por encima de los 20 euros), siempre que Sacyr-Vallehermoso fuera otorgando garantías adicionales si la cotización bajaba de los 14 euros, algo considerado como extremadamente improbable.

 Esto da lugar a la primera parte de la ecuación actual: Un banco de bandera, dueño de una superinmobiliaria al borde de la quiebra. Esa superinmobiliaria puede aliviar en parte sus problemas más acuciantes si vende la participación en la petrolera. Participación avalada con un crédito de ese mismo banco de bandera, quien se vería beneficiadísimo por esa venta...

Porque, señores, el problema no es Sacyr-Vallehermoso, la inmobiliaria del Santander. En la posición de SyV puede subrogarse cualquiera sin poner  ni un euro encima de la mesa. Podría ser usted mismo, que está leyendo esto... siempre y cuando pueda organizarse para cubrir las garantías adicionales (margin calls) que hay que ir prestando conforme la cotización de Repsol cae por debajo de los 14 euros.  Los intereses que  Sacyr tiene que pagar  por las acciones que ha comprado coinciden con el flujo de dividendos esperado. El único problema son las garantías. Garantías que el Santander necesita y que no puede exigir a su inmobiliaria, so pena de llevarla directa a la quiebra.

Y sin embargo, el Estado español podría prestar dicha garantías al Banco Santander. Ahora mismo. Ya mismo. Sin coste alguno. Dejando la situación exactamente como está. Todo ello, con cargo al plan de rescate bancario del Gobierno Español. Y con la garantía de un activo, este sí, de la máxima calidad como es el 20% de Repsol. ¿Porqué no se hace esto?

Porque si esto se hiciera, La Caixa (dueña del 15% de REPSOL, que está interesadísima en vender a los rusos) se quedaría sin unos rublos que tanta falta le hacen para reducir el impacto de la morosidad y para culminar las operaciones de absorción de las otras cajitas catalanas en curso, algunas de las cuales (pienso en Laietana) pueden albergar sorpresas desagradables en sus contabilidades.

  Con la subrogación en las obligaciones de Sacyr-Vallehermoso, el sistema financiero privado español no hace caja (los argentinos fueron más listos con su YPF). Pero, con la venta del paquete catalán, sí hace cajita el sistema financiero público catalán, de modo que se despeja un poco el horizonte de construcción nacional  del Tripartito. Con un coste alto, sí, pero para los no catalanes.  "Los mesetarios, que se chinchen, por charnegos".

¿Es esta forma de vender las joyas de la abuela?


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