RD Congo: Los tutsis llegarán al Atlántico
Lo que está ocurriendo en la República Democrática del Congo no es sino la última ofensiva de las tribus tutsis que controlan Uganda, Ruanda, Burundi y el este del antiguo Zaire para reconstruir sus dominios tribales históricos y aumentarlos llegando hasta el Atlántico. De hecho, para los tutsis esto es una guerra interna entre el clan de los Kabila, sostenido por Francia y los belicosos Banyamulengues del este del país. En ese momento, las fronteras del Zaire pasaron al basurero de la historia. La ficción se mantuvo unos meses más, pero pronto se vio claro que lo que existía era territorio controlado por Mobutu y territorio controlado por los tutsis, que abarcaba las provincias de Kivu Norte y Kivu Sur (desde los Grandes Lagos hasta Kisangani) y que era esencialmente utilizado para masacrar (y muy posiblemente devorar) hutus lejos de los ojos del mundo. Los hutus, por otra parte, no eran ningunos angelitos. Habían intentado ni más ni menos que un genocidio contra la población tutsi y huían de las represalias de los nuevos gobiernos tutsis establecidos en Ruanda y Burundi. Nada más llegar a territorio zaireño, formaron dos gruopos guerrilleros desde los que continuaron su guerra tribal.
Sin embargo, los franceses prefirieron no darse por enterados del componente tribal del conflicto. Se centraron en que Mobutu Sese Seko estaba acabado, pero sin entrar a valorar el porqué. Y se sacaron de la manga a Laurent Desirée Kabila. Un tutsi de ideas modernistas que llevaba años liderando con más pena que gloria una guerrilla contra Mobutu en el sur del país y que era completamente ajeno al esquema tribal de los tutsis. Kabila se hizo con el poder apoyado por Francia, Sudáfrica y, finalmente, Zimbabwe.
Pero Kabila fue incapaz de entenderse tanto con los banyamulengues como con sus padrinos ruandeses y ugandeses. El gobierno de la rebautizada RD Congo perdió cualquier atisbo de control sobre el tercio este del país, que se repartieron tres ejércitos tutsis apoyados respectivamente por Uganda, Ruanda y Burundi, tres regímenes que quedaron configurados como tutsis con el apoyo de Estados Unidos. Por si todo lo anterior fuera poco, su hijo Joseph Kabila le asesinó y sucedió en el poder.
Pero el apoyo a ultranza de Francia a los Kabila dejó pudrir la situación en el Congo, que era ya un Estado-Basura, desgarrado por lo que es, pura y simplemente, una gran guerra que los tutsis banyamulengues han decidido rematar. No se contentarán esta vez con hacer avanzar sus fronteras tribales: Se apoderarán de la totalidad del Congo y llegarán, seguro, hasta el Atlántico. El Alto el Fuego de Laurent Nkunda, fgeneral de las fuerzas rebeldes tutsis unificadas y futuro nuevo presidente del Congo no se lo cree nadie. Y Kabila junior tiene los días contados.
Laurent Nkunda tiene 5000 soldados regularmente armados y que son en estos momentos, posiblemente los mejor adiestrados del África Negra a excepción quizá de las banderas mercenarias sudafricanas. La Mision de la ONU para el Congo (MONUC) se repliega ante su avance. El ejército congoleño (¡ja!) tira las armas, saquea y huye, mientras Nkunda avanza cada día un poco más hacia el sillón presidencial de Kinshasa.
No creo que sea malo. Se ha demostrado que solo los tutsis tienen el poder suficiente como para garantizar la paz en la región de los Grandes Lagos. El problema es que en Europa nos hemos dado cuenta demasiado tarde.












