Martes, 04 de noviembre de 2008

El retraso del crack y la avaricia del timado

La buena noticia es que Zapatero ha tomado una medida de verdadero carácter social contra la crisis, otorgando dos años de cadencia del 50% de las cuotas hipotecarias para los parados. Diga lo que diga Libertad Digital. La mala es que la medida no es una solución, sino un mero retraso. En primer lugar, porque no afectará a aquellas hipotecas con más de 170.000 euros de saldo vivo, lo cual deja fuera a la gran mayoría de compradores recientes.  Las cuotas tendrán que devolverse a partir de 2011 en cómodos plazos de hasta diez años. Otra mala noticia es que esta medida social es, de hecho, una recompensa para el timado avaricioso, es decir, para el hipotecado español medio.

Vaya por delante que la medida no es social, sino financiera. Se trata de contribuir a mantener saneados los balances de las entidades de crédito (principalmente Cajas de Ahorro) pilladas en la burbuja hasta que se realicen las fusiones previstas para 2009-2010 (rumor al que le doy cada vez mayor credibilidad). Retrasando muchas declaraciones de morosidad, se evita que las Cajas presenten más pérdidas y fallidos en sus balances. Retrasando estos créditos fallidos se retrasa, de paso, que esas viviendas se pongan de nuevo a la venta a precio de subasta. Lo cual retrasará una medida social tan imprescindible como el desplome  general de precios de los activos inmobiliarios por el que venimos apostando en este blog.

Con tres millones de viviendas que no son ni primera ni segunda residencia, es decir, que están totalmente vacías,el desplome de los precios inmobiliarios es inevitable. El problema es que un desplome desbocado del valor de esos activos provocaría quiebras en cadena de inmobiliarias y cajitas de ahorro. Un mero descenso del 15% hizo caer a MARTINSA-FADESA (sí, ese mismo gigante inmobiliario que repartió 168 millones de euros en dividendos en marzo y presentó su quiebra total en julio sin que la Fiscalía haya iniciado investigación alguna por una posible insolvencia punible). y dejar con las vergüenzas al aire a dos grandes cajas. Y eso aún cuando los datos -obviamente falsos- del Ministerio de Vivienda todavía sitúan el aumento de los precios de los pisitos en un 5% interanual (¡casi 2 puntos por encima del IPC!) sin que a la Ministra Corredor se le cayera la cara al suelo, leprada por el cinismo. Imaginémonos lo que supondría para el sistema bancario español un descenso generalizado de los precios hasta los niveles de 1998. La catástrofe.

Así que, en evitación de esa catástrofe y para hacer más asimilable y paulatino el crack, se ofrece esta oportunidad de escalonar un buen puñado de ejecuciones, con el aval del ICO. Cruel injusticia social la que se va a perpetrar contra quienes fueron lo bastante prudentes como para no meterse en hipotecas astronómicas, a quienes nadie va a financiar sus alquileres. Porque este retraso no es sino una forma de ayudar al avaricioso. No solo al avaricioso capitalista al que hace referencia Orisson, sino sobre todo al avaricioso burgués y al avaricioso proletario, convencidos ellos de que eran ricos por estar bien situados (ellos o sus padres sesentayochistas) en el mercado piramidal del pisito.

 Y es que en el fondo, dejando aparte la irresponsabilidad de las Cajas guiadas por criterios políticos, el sistema financiero no ha hecho más que proporcionar el combustible que, de hecho, le demandaba toda la sociedad para desarrollar el inmenso "crecimiento económico" (¿alguien puede decirme un solo país que haya crecido teniendo como base el negocio inmobiliario?) del periodo 1998-2008.

 Puede decirse que en cierto sentido, las clases medias y bajas, convencidas (y ayudadas a convencerse) de que sus pisitos valían esos fortunones absurdos, han tratado de echarle un pulso al matemático sistema financiero: "Te apuesto lo que quieras a que los pisos siguen revalorizándose por encima del IPC durante el resto de mi vida laboral y diez años más". Y el sistema financiero, que juega con la red que le proporciona el Artículo 1911 del Código Civil, recogió el guante. El problema de las personas con capacidad de huir de la legislación española con rumbo a Estados sin esas garantías jurídicas (es decir, el problema de los inmigrantes) se lo han comido las Cajas en solitario gracias a sus politiquillas de integración social, no los bancos.

Y en cuanto a las hipotecas ninja, y chulerías inmobiliarias varias, está claro que las vamos a pagar todos, ya sea vía 1911 CC o vía  BOE. Con este panorama, que ZP nos retrase dos años más el rebajón inmobiliario que tantos estamos esperando no es hacer política social, sino primar la avaricia que posibilita que alguien se convierta en víctima del timo de la estampita: Creerse que va a obtener algo a cambio de nada... y recibir nada a cambio de algo.


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