Domingo, 19 de octubre de 2008

Crisis de Oposici?n: A Rajoy se le pone cara de Almunia

Zapatero le ha hecho el abrazo del oso a Rajoy, con la más absoluta y total connivencia de éste. En una legislatura que av a estar, sin duda, marcada por la crisis económica, Rajoy ha accedido a un frente común con Zapatero en lo referido a las primeras medidas a tomar. En paralelo, Cospedal ha impuesto, frente a los graneros de votos levantinos, los intereses de ese secarral político que es el PP manchego poniéndole fecha final al trasvase Tajo-Segura, motivando así que dos diputados murcianos rompan la disciplina de voto justo cuando la Unión del Pueblo Navarro amenaza con meterse en la cama con los socialistas.

Y, además de todo lo anterior, ya sabemos cual es el sonido que produce una credibilidad cayendo por una letrina:Es sustancialmente idéntico al que genera la voz de Rajoy hablando del coñazo del desfile del 12 de Octubre.

En esta situación, no es de extrañar que el círculo interno de Rajoy esté tratando de salvar la cara como pueda. De momento, la misma Soraya que defendió el derecho inalienable de Celia Villalobos a votar a favor del "matrimonio" homosexual se ha apresurado a multar con 300 euros a los díscolos murcianos. Y González Pons, antes incluso de que UPN cumpla su amenaza de romper con el PP, ya da por segura la voluntad de reconciliación de Génova, utilizando -bonita forma de mantener el orden en las filas- el símil de la mujer que engaña a su marido para luego volver, arrepentida.

Mariano Rajoy tiene un problema: Que su liderazgo se lo va creyendo cada vez menos gente incluso dentro del propio PP. En España, a día de hoy, no hay Oposición parlamentaria al Gobierno digna de tal nombre. En plena crisis, Zapatero está viviendo una época de gobierno dorada en la que no queda nadie en el Congreso que ose atacar los pilares fundamentales de su política.  Y mientras Aguirre trata de marcar el ritmo y Gallardón disimula, a Rajoy se le va poniendo más y más cara de Almunia.

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