S?bado, 25 de octubre de 2008

Antonio Leyva: Esa calle de mierda.

Antonio Leyva. El eje de comunicación entre Carabanchel Bajo, Usera y la carretera de Toledo. Y un auténtico infierno de calle si de lo que se trata es de circular por ella en tu automóvil. Yo tengo la desgracia de tener que utilizarla a diario y es una experiencia lamentable que me machaca día tras día.

El primer problema es el pésimo estado del pavimento. Que no es propio de una capital que aspira a ser sede olímpica. El siguiente problema son -y voy de abajo a arriba- es la parada de taxis de la Glorieta de Marqués de Vadillo. Que muchos aprovechan para aparcar en doble fila obstaculizando el tráfico.

El aparcar en doble fila no es problema durante el primer tramo de la calle. A fin de cuentas, hay dos carriles. Y los que circulamos a menudo ya nos sabemos el percal y nos vamos directamente al izquierdo, haciendo caso omiso a las ridículas campañas gubernamentales que demuestran que quien las elabora no tiene el menor contacto con la realidad. El problema viene en el segundo tramo, del número 10 en adelante. Que tiene un solo carril por sentido y multitud de talleres -hay uno de cristalería particularmente odioso- que se creen que la calle es suya.

 No voy a entrar a meterme con el gremio de los transportistas -a fin de cuentas los tios hacen su trabajo y tienen que parar sí o sí- pero los motoristas enloquecidos no se van a librar tan facilmente: Esto es Carabanchel y ellos generan peligro y mucho con sus adelantamientos por la derecha. También son gloriosas esas ocasiones en las que tienes que invadir el carril contrario para evitar a un vehículo estacionado en doble fila en el tuyo y te encuentras con que el motorista que viene detrás de ti te rebasa por tu izquierda en ese mismo momento. Así, con dos cojones. 

Mención especial merecen los peatones. Hijos de la gran inconsciencioa patria que necesitan de un atropellado cada diez años para recordar que también ellos están obligados a respetar los semáforos y la señalización y a comportarse con precaución y sentido común. Y no quiero terminar este post sin mencionar a esos putos biciclistas, peludos perroflautas a los que el Código de la Circulación nos obliga a soportar  y dar toda clase de facilidades mientras joden y colapsan aún más el tráfico de la Capital del Reino.

 Asco de calle y asco de gente. Que se le va a hacer. Al menos, inspiramos a poetas.


Comentarios

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Autor: ingelmo
Fecha: Martes, 28 de octubre de 2008
Hora: 23:50

Gracias, vecino, por el enlace.

Sobre el barrio prefiero reservarme mi opini?n.

Saludos,