Martes, 07 de octubre de 2008

Rescate a la espa?ola

Zapatero anuncia la creación de "un fondo que comprará activos de la máxima calidad y a precio de mercado". Se trata del rescate inmobiliario español. Lo cierto es que, diga lo que diga ZP, nadie necesita que le compres nada a precio de mercado, si ese fuera el precio de mercado ya lo compraría el mercado. No entro siquiera en comentar la supuesta "calidad" de esos activos de los que el Gobierno va a tener que hacerse cargo porque nadie más quiere. La mera proposición es un insulto a la inteligencia.

Y según él todo para que el crédito llegue a las empresas y a los ciudadanos. ¿Tendrá narices el sector bancario de seguir prestando dinero tras haber necesitado ya un plan de rescate? Olvidémonos de eso.

La jugada consiste en que el Tesoro va a emitir deuda pública por un valor inicial de 30.000 millones, con posibilidad de llegar a los 50.000, para que los bancos canjeen sus activos tóxicos vendan esa deuda y la conviertan en cash con la que pagar  a sus  acreedores del interbancario. Con lo que al mercado dle crédito no va a llegar ni un euro. Ni uno.

El colmo de los colmos es anunciar que se van a asegurar hasta 100.000 euros de depósitos bancarios, al grito de "no hay lugar más seguro para los ahorros de los españoles que las entidades españolas". Reflexión lógica: ¿No estarán más seguros en entidades alemanas que garantizan el 100% y tienen detrás un país mucho más rico y potente?

Empero, lo verdaderamente importante de esta intervención es que por primera vez Zapatero ha dicho, por lo bajinis y edulcorado con la partida de 30.000 millones de euros, pero alto, claro y  por primera vez que estamos ante una crisis internacional que afecta especialmente a nuestro pais por la naturaleza de su crecimiento de los últimos años. La construcción. El ladrillo. Y lo vamos a pagar todos.

El Estado va a comprar activos ilíquidos que están bajando de precio (y lo que queda hasta nuestros pronosticados 120.000 por un piso medio en Madrid) con cargo a la deuda pública, por la que el Estado tiene que abonar entorno a un 4% anual. Ese 4% anual tendremos que costearlo con nuestros impuestos, además de costear la previsible bajada de valor de los activos (pisitos) cuando el Estado decida liquidar los activos comprados. Negocio redondo para los bancos que logren quitarse de en medio los susodichos "activos de calidad".

De la misma manera que los bancos se convirtieron en las mayores inmobiliarias en la crisis de los 90, ahora va a ser el Estado (o sea, los contribuyentes) quien ese papel.

Solo falta que las agencias de calificación de riesgo le quiten al Estado la calificación AAA por su "exposición al inmobiliario", en cuyo caso el coste de financiación al 4% podría aumentar.

Enhorabuena a todos. Vivimos en un país cojonudo.

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