Viernes, 03 de octubre de 2008

R?e, caminante, por aqui pas? la Burbuja Inmobiliaria (IV): El Sur de California

Alucinante vídeo de una cadena de televisión americana. Refleja el desastre del boom inmobiliario (seguido del pinchazo y la oleada de embargos) en una área residencial del sur de California. La gente está tan desesperada, que cuando se larga del piso dejan todo detrás: el plasma, los muebles, la comida, los ordenadores, los juguetes de los niños, fotografías personales... incluso la urna con los restos de algún familiar. El vecindario pasa a convertirse en una ciudad fantasma.

Una ciudad fantasma en la que equipos de limpieza acuden a dejar la casa como una patena para que el banco pueda venderla. Dejarla como una patena significa tirarlo absolutamente todo. Alguna vez han intentado contactar con alguna organización caritativa para que retire las cosas, pero no suelen presentarse en la hora convenida, o cuando lo hacen no se llevan mas que algunas cosas y luego tienen que volver ellos. De modo que todo lo que veis va a la basura. Al estercolero. To the landfill. Como lo leeis.

En el minuto 8 aparece una pareja que vive aún en el vecindario vacío. El chico llega a admitir que la decisión de comprar la casa, fue la decisión más estúpida de toda su vida. Y luego, calles enteras con casas cerradas; un equipo que literalmente pinta de verde los jardines abandonados para que el banco pueda vendelas; otros que tienen que vaciar las piscinas abandonadas, porque se llenan de mosquitos y bacterias... Un escenario apocalíptico post-burbuja inmobiliaria que merece la pena ver, tanto si entiendes el inglés como si no. Y no uno ni dos vecindarios: Muchísimos de ellos.

 Particularmente impactante el pobre hipotecado obeso de la barba de chivo. Explicando como su contable le convenció para pagar menos a Hacienda comprando una casa por 400.000 dólares. Hipoteca de más de 3000 dólares al mes. Y una casa gemela a la suya, justo al lado, recién embargada y puesta a la venta por el banco a 180.000 dólares. Dice que está cabreado y que comprar esa casa fue la peor decisión de su vida... porque no vale ni la tercera parte de la letra que está pagando. Este hombre puede unirse muy pronto al ejército de los hipotecados fugados.

 Las declaraciones del dueño de la empresa que vacía las casas no tiene desperdicio. Empezó hace tiempo con tres empleados. Ahora tiene 63. Incluso algunos empleados y amigos suyos que han perdido sus casas, exactamente igual que los vecinos de ese barrio que hoy vacían. "Es un desastre" sentencia. Y razón no le falta. Un desastre que, patéticamente, otra empresa trata de maquillar pintando literalmente el césped para que parezca verde a los futuros compradores.

 Un desastre compuesto de casos reales de personas, de familias (¡más de 700 familias solo en ese barrio!), que lo tienen que dejar todo atrás porque no les queda ni para alquilar una furgoneta en la que recoger los trastos. Lo que tiran a la basura vale cientos de miles de dólares. La vida entera de toda una familia. La vida entera de todas las familias de un vecindario en unos pocos trailers mientras esas familias se dan a la fuga.

Tengamos en cuenta una cosa: Esas familias pueden huir porque el préstamo hipotecario en esas latitudes recae sobre el inmueble hipotecado. Un norteamericano devuelve las llaves al banco y salda realmente su deuda de una vez y para siempre... y el banco apechuga con la casa. El hipotecado del vídeo terminará entregando las llaves porque es absurdo pagar 400.000 dólares por algo que solo vale 180.000.

 Eso en España no sucederá. Porque aquí la hipoteca tiene no solo una garantía real (la casa) sino también una garantía personal (todos los bienes presentes y futuros del hipotecado). Y eso suponiendo que no se haya exigido, además, la garantía personal de algún avalista. Aquí en España pueden caer dos generaciones enteras, deslumbradas por el confort y las comodidades de los Sanchinarros, Berciales y Seseñas de la burbuja.

Comentarios

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Autor: Souldier
Fecha: Viernes, 03 de octubre de 2008
Hora: 22:36

Voy a serte sincero, Fray: Ese video ha hecho que se me congelen los cojones de miedo.