Lunes, 29 de septiembre de 2008

?Los georgianos en Osetia? De excursi?n campestre, oiga

¿Cómo se mantiene la integridad de tus fronteras cuando en el interior de las mismas tienes una población armada hasta los dientes que te odia y está dispuesta a quedarse con una parte de tu territorio? Según los simpatizantes de Georgia, la integridad territorial de un Estado en estas circunstancias se logra mediante la organización de una multitudinaria merienda campestre. en la que, eso sí, hay fusiles y cañones como acompañamiento coreográfico.

 Orisson, que tiene más sentido común (aunque sus gustos musicales sean, cuando menos, opinables), nos enlaza una información del digital diarioya.es en la que se nos explica la cruda realidad.

El problema de Georgia, como el de Serbia, no es un problema que se solucione con una simple ocupación militar. En el largo plazo, ni Georgia, ni Serbia, ni China pueden evitar su partición si no es con una política de traslado de poblaciones. Los chinos, a grandes males grandes remedios, lo hacen desplazando discretamente a millones de miembros de la etnia mayoritaria Han hacia las regiones menos asimiladas del país (Tíbet o Xinjiang).

Los que no tienen esos excedentes de población no tienen más remedio que ir a la guerra total y expulsar de sus fronteras a los díscolos, si son capaces de hacerlo. Cosa que, como sabrán los que me hayan leído (sé que estais ahí, así que esconderse es inútil) me parece muy bien cuando estamos hablando de musulmanes en Europa

 Así tuvieron que hacerlo los serbios contra los rebeldes musulmanes secesionistas de Bosnia o Kosovo. Y así, y no de ninguna otra forma, tenían que hacerlo los georgianos si aspiraban a seguir contando a Osetia del Sur como parte de su territorio.  Con el agravante de que los Abjasios y los osetios ya le habían ganado, en 1992, una guerra a Georgia que desde su independencia de la URSS  jamás logró ejercer soberanía alguna sobre estos territorios.

Por supuesto, la prensa políticamente correcta ya ha decidido que Vladimir Putin es el malo de esta película, así que no hay ninguna posibilidad de que Saakashvili se siente nunca ante tribunal alguno a responder por sus crímenes.Eso se reserva, en la moderna Europa, para los que luchan contra la expansión del Islam.

Los sectarios (entre los que hago lo posible por evitar contarme) tienen incluso la osadía de realizar llamamientos a la solidaridad con un criminal, que ni está luchando por su Nación, ni por sus territorios históricos, ni por su religión... sino por las necesidades geopolíticas de las multinacionales petroleras americanas empeñadas en hacer funciona, a cualquier coste, el oleoducto Bakú-Tiblisi-Ceylán en perjuicio de la vía terrestre dominada por Rusia. Esa sana Nación en la que al Islam se le combate.




 

Comentarios

Añadir un comentario