Mi?rcoles, 24 de septiembre de 2008

Putin y las verdades como templos

La economía mundial no puede depender de una máquina de imprimir dinero. La frase es de Vladimir Putin, Primer Ministro de la Federación Rusa y encierra una carga de profundidad importante sobre el modo de hacer las cosas que se ha venido practicando hasta ahora en la economía mundial: Putin está clamando por el final de un modelo en el que los Estados Unidos exportan dólares e importan... absolutamente todo lo demás. Veamos como funciona el tema.

El dinero hoy día circula y es medio idóneo para saldar deudas por puro y simple imperativo legal. El Estado exige sus pagos en dinero. Y además le obliga, vía Ley y vía Jueces, a aceptar el dinero para que le paguen cualquier deuda. Si yo demando a un señor por incumplir un contrato según el cual debía darme un kilo de oro, ese señor puede librarse de la deuda pagando el equivalente en dinero. El Juzgado mismo me obligará, vía Ley de Enjuiciamiento Civil, a expresar en dinero el valor de los bienes que reclamo para hacer posible esto.

Expresado burdamente, se trata de algo así como si Supermán se pusiera a imprimir su propio dinero y pegara a todo el que se negara a aceptarlo. ¿Qué valor tendría ese dinero en el mercado? Pues inversamente proporcional al número de veces que Supermán le de a la máquina de fabricar dinero. Y directamente proporcional a la eficacia de Supermán en defender el "valor" de su dinero. Eso es el dólar americano.

Y por eso los países africanos tienen tasas inflacionarias tan astronómicas (¡hasta el 14.000.000% interanual ha llegado a tener Zimbabwe!): Porque el Gobierno de Zimbabwe imprime billetes a mansalva. ¿Quién se fía de esa moneda? Pues nadie. ¿Quién la usa? El desgraciado que está obligado por ley a aceptarla y nadie más.

Estados Unidos imprime dólares masivamente. De hecho, Estados Unidos exporta dólares e importa todo lo demás. Mantiene el valor de su moneda simplemente porque el dólar es moneda globalmente aceptada para las transacciones internacionales de materias primas básicas (y ay de quien deje de aceptarlo: Véase el caso de Saddam Hussein).

El dólar está a la baja hoy por una combinación de exceso de dólares en circulación y falta de confianza en la capacidad futura de Estados Unidos para seguir imponiendo globalmente el dólar: Hay muy serias dudas sobre la capacidad militar americana, por ejemplo, para doblegar a Venezuela o Irán -no digamos ya a Rusia- si deciden dejar de aceptar dólares a cambio de su petróleo con el avispero de Irak aún en marcha.

¿Habeis escuchado al Gorila Rojo expulsando al embajador americano al grito de "Váyanse al carajo, yankis de mierda" mientras atracan dos submarinos nucleares rusos en puertos venezolanos? Pues exactamente ese es el sonido de la confianza en el dólar mientras disminuye a gran velocidad.

En Marzo de 2006, la Reserva Federal dejó de publicar el dato M3, uno de los cuatro índices (M1-M4) con los que se calcula la  Masa Monetaria Agregada, es decir, el dinero que hay en circulación.  El dato M3 se refiere a dólares creados para grandes préstamos internos. Ahora sabemos que esos dólares creados por la R.F. para "grandes préstamos internos" han sido dilapidados por los grandes bancos de inversión norteamericanos. ¿Dónde están esos dólares, ya irrecuperables en su mayor parte? Circulando por el mercado.

¿Y de cuánto dinero estamos hablando? ¿Cuántos dólares están circulando por el mercado ahora mismo? Pues no lo sabemos porque,  traducido al román paladino, la no-publicación del M3 nos condena a no poder saberlo. Los analistas de todo el mundo intuyen -con mucha lógica- que la Reserva Federal dejó de publicar el M3 no solo para proteger a sus grandes bancos, sino para que no se conociera públicamente que se iban a dedicar a imprimir dinero salvajemente.

A un mercado inundado de dólares le corresponde un dólar naturalmente bajo. Así que el dólar no deja de bajar. Y no dejan de sucederse anuncios que indican que, por ejemplo, los productores de petróleo están cada vez más hartos del exceso de dinero que imprimen  las máquinas de la Reserva Federal y que hace que el dólar valga cada vez menos.  Son esos mismos productores los que hacen subir más y más el petróleo para compensar la continua depreciación del dólar.

Incidentalmente, el petróleo ha estado bajando en las últimas semanas. La razón es que Superman le ha hecho una llamadita a los saudíes para que sean buenos chicos y produzcan medio millón de barriles más al día de los acordados por la OPEP, no vaya a ser que  los Estados Unidos dejen de apoyar militarmente su Régimen teocrático. Una forma como otra cualquiera de defender el valor del dólar "bueno, no hay tanta depreciación... con 90 dólares aún se compra un barril Brent".

 Y un cuerno. Poco duró la alegría: Lo que tardaron los mercados en darse cuenta de la jugada y en mosquearse por los rescates bancarios de la Reserva Federal, que son ni más ni menos que intercambiar dólares por hipotecas-basura, como bien nos cuenta Jorge Valín en el enlace. De 100 a 126 en en un día. Como para fiarse del dólar como reserva de valor. Los bancos centrales vuelven a comprar oro.

El caso es que Vladimir Putin ha puesto el dedo en la llaga. Posiblemente una de las llagas más sensibles de la globalización que estamos viendo terminar. Ahora solo falta saber verlo, entenderlo... y aprovecharlo en beneficio de todos los ciudadanos europeos y de los propios países productores de materias primas.


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