Domingo, 21 de septiembre de 2008

La Batalla Ideol?gica de Aguirre

Ya lo adelantamos aquí y una vez finalizado el Congreso del PP madrileño parece indiscutible. Aguirre se atrinchera en Madrid y va a llevar una agenda política con la que, Boletín Oficial en la mano, aspira a marcar de facto el modo de gobernar del PP en toda España aprovechando el efecto reflejo que tiene todo lo que sucede en la Villa y Corte. De entrada, todas las propuestas económicas de Rajoy estarán condicionadas por lo que haya hecho o dejado de hacer la Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid con Pizarro, el mismo Pizarro ninguneado por Rajoy, sentado a su derecha.
De entrada, al fin podremos los consumidores madrileños comprar productos básicos a las doce de la noche cualquier día de la semana sin necesidad de acudir a los siniestros comercios chinos que abren con disimulo, como si en vez de una transacción pacífica entre particulares estuviéramos revendiendo plutonio soviético. Otra medida que gustará a los usuarios del sistema madrileño de salud es la libre elección de hospital., que conlleva necesariamente la competencia entre los mismos.  Propio de un Estado soviético parece eso de que un funcionario o un Reglamento te diga que hospital o qué médico debe operarte.

 En esta línea lo siguiente debe ser, sin duda, la enseñanza. ¿Se atreverá Aguirre a un cheque escolar que devuelva a los padres la libre elección de centro? Lo dudo mucho. Pero va dejando sembrado el terreno para que otros más valientes lo hagan.

El grave problema de Esperanza Aguirre y de todo el PP en general es su absoluta falta de principios morales. La defensa de la Libertad y la creencia en el imperio de la Constitución y la Ley en la que se ha envuelto Aguirre frente al pragmatismo cada vez más cínico de Mariano Rajoy no son principios morales. La Comunidad de Madrid, hoy día, se sigue negando a financiar la vida. Se sigue negando a combatir la inmigración. Apenas entra en la batalla educativa.

Los principios del PP de los que tanto se ha hablado estos dos días en los medios simplemente no existen en cuanto se intenta rascar un poco más allá del planteamiento tecnocrático de "Libertad y Ley". Y sin embargo, Aguirre está dispuesta a dar la batalla ideológica. Simplemente ocurre que su "batalla" va dirigida contra enemigos internos: Veremos como le sienta al liderazgo de Rajoy y a las aspiraciones de Gallardón que les marquen la legislatura desde la Puerta de el Sol.

De momento, la Lideresa Nacional ha aprovechado el afrancesamiento del PSOE y el pasotismo de la Casa Real para secuestrar el Dos de Mayo como momento fundacional del Terruño-Nación madrileño. Ahí es nada.

¿Y la oposición a Aguirre? Ni está, ni se la espera.

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