Domingo, 31 de agosto de 2008

Las consecuencias de reconocer Kosovo: Aznar lo vio venir.

Vía Ideas Libérrimas, leo el análisis que hizo en su día José María Aznar sobre las nefastas consecuencias de la independencia de Kosovo. Vaya por delante que creo firmemente que, en lo relativo a la ex-yugoslavia o Aznar miente o le engañaron como a un chino.

Pero la clarividencia de su análisis de ha hecho evidente en un tiempo récord. Rusia no ha tardado ni seis meses en aprovechar la oportunidad de obtener ventajas  geoestratégicas en el Cáucaso aprovechando la quiebra del principio de mantenimiento de fronteras que supuso la independencia de los crueles musulmanes albanokosovares: Si en cualquier momento puede proclamarse una independencia basada en voluntades étnicas y apoyada en la violencia armada nacional o en el apoyo militar extranjero, ya no hay frontera segura al Este del Adriático, ni al sur del Báltico ni en las costas de los mares Negro y Caspio.

 Kosovo sentó un precedente de inseguridad según el cual el no poseer la administración y el control directo de un territorio genera el riesgo real de perderlo porque  desde Kosovo, cualquier status quo que reconozca una integridad territorial a la que se le hurta dicho control efectivo es simplemente papel mojado. 

El aventurerismo georgiano tiene así una explicación:  Debía recuperar cuanto antes el control de Abjasia y Osetia del Sur porque a las proclamas independentistas étnicas y al apoyo militar extranjero (ruso) se había sumado una pura y simple quiebra de uno de los principios de derecho internacional más importantes del marco creado tras la Segunda Guerra Mundial: El derecho a la integridad territorial de los Estados.

Ya hice un breve repaso histórico-político de los últimos avatares territoriales y adelanté (no hacía falta ser adivino) partición de ese país al estilo de lo perpetrado en Serbia. Ahora voy a ejercer de futurólogo para hablar de la pronta activación de otros posibles conflictos:

- Nagorno-Karabaj, en Armenia, con la República del Alto Karabaj controlando de facto un territorio de 4400 kilómetros cuadrados y 192.000 habitantes.

- Transnistria, en Moldavia, con la República Socialista Soviética de Transnistria (y olé tacatá) ejerciendo todas las funciones del Estado en un territorio de 550.000 habitantes y 4163 kilómetros cuadrados.

- Taiwan, en la Isla de Formosa, con la República de China reconocida por 24 países en detrimento de la República Popular China. Hay que decir que no fue hasta 1990 cuando los animosos taiwaneses dejaron de reclamar como propio todo el territorio de la República Popular y el de Mongolia.

- Cachemira, entre Pakistán e India y disputado por ambos países.

- Sudán del Sur, tierra de concordia y entendimiento entre culturas que conoce de primera mano lo que supone una Alianza de Civilizaciones con el Islam. Referéndum -que no llegará a celebrarse- previsto para 2011.

Y eso suponiendo -que también habrá que verlo- que los turcos se estén quietecitos y no se dediquen a apoyar bajo cuerda a los turcófilos (como lo eran los kosovares) de Gagauzia, Adjaria, Najicheván, etc... Y que los kurdos se contenten con una región federada al Iraq tripartito que pretenden construir los neocons.

 Tiempo tendremos de hablar de estos conflictos según se vayan dando.




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