Sistemas sociales en quiebra: El efecto Caldera
El efecto Caldera fue el nombre autoexplicativo que un experto del grupo de asesores de Ana Mato que me es muy cercano acuñó para describir la situación de fraude generalizado a la Seguridad Social que se dio con la regularización masiva decidida por el Gobierno ZP. Esa regularización, auténtico premio al incumplimiento de la ley, logró -y así se demostró gráficamente- un puro y simple espejismo de falsas afiliaciones a la Seguridad Social que duraban exactamente el plazo máximo estipulado por la Ley para acojerse a dicha regularización. En cuanto terminaba el año estipulado, los contratos falsos no se renovaron, el inmigrabnte volvió al mercado negro y a chupar prestaciones sin aportar nada.
La gráfica que ilustra este artículo corresponde al sector del empleo doméstico. El más permeable con diferencia al fraude masivo. La gráfica registra un aumento espectacular -absurdo, irreal- de afiliaciones a la Seguridad Social (línea rosa) coincidiendo con los meses de la regularización y un descenso paulatino hasta sus niveles normales según se cumplen los plazos requeridos para dicha regularización. Cualquiera que se anime a completar los datos (que corresponden a la Comunidad de Madrid) verá que el descenso continúa hasta situarse hoy ligeramente por debajo de la situación de Abril de 2005.
Llama la atención que en un momento dado llegara incluso a existir un número de empleados domésticos muy superior al número de hogares que tienen estos empleados (barras verdes), cuando la lógica (los hogares también son dados al fraude) y la historia gráfica dictan exactamente lo contrario. Ese aumento espectacular del número de cotizantes y su igualmente espectacular y escalonado, milimetrado descenso a sus niveles normales es lo que llamamos el "efecto Caldera".
La triste realidad es que los inmigrantes, que consumen del sistema público infionitamente más recursos de los que aportan, tratan de trabajar en negro siempre que pueden. La triste realidad es que las absurdas políticas de reagrupamiento familiar que se han mantenido en España nos han convertido en prestadores gratuitos de asistencia médica a infinidad de entrañables abuelas andinas y magrebíes... y a sus encantadores niños.
Y el sistema de Seguridad Social, que es una estafa piramidal muy delicada simple y sencillamente no está pudiendo resistirlo. El enlace anterior contiene la explicación a muchas normas absurdas de la Seguridad Social de España que son, en realidad, quiebras parciales del sistema. En estos cuatro años, muchos inmigrantes volverán a sus países. Los que se queden no encontrarán trabajo pero seguirán consumiendo obscenamente prestaciones públicas hasta provocar la ruina definitiva del sistema.
Sobre cinco millones de inmigrantes, apenas uno y medio están cotizando y los otros tres millones y medio se benefician de las mismas prestaciones, aun cuando no ingresan ni un euro en las arcas. De ahí que pueda darse el caso -desde luego era el proyecto de Caldera- que en la presente legislatura, se deba de proceder a una nueva regularización masiva, con la intención de incorporar más cotizantes a la SS. Obviamente, el crack inmobiliario y crediticio que estamos viviendo lo hace inviable hoy... pero debe quedar claro que este tipo de prácticas (que comenzó Aznar en 1998) está llamado a quebrar el sistema de pensiones en menos de diez años. Al loro.












