S?bado, 23 de agosto de 2008

Georgia, Polonia, Rusia: Nunca ser? objetivo, pero tampoco ser? un sectario

Leo un interesante artículo del Washington Post en el que, esencialmente, se reconoce la realidad de la tesis de la "imprudencia" georgiana de la que vengo hablando desde que empezó el asunto de Osetia del Sur.  El artículo  no es -ni pretende ser- objetivo  pero no deja de ser muy recomendable su lectura para quien esté interesado en aprender como se juega al juego de las grandes potencias: Con represalias. Militares cuando se puede y diplomáticas (léase económicas) cuando no.
Es una pena que no se profundice demasiado en la política de tierra quemada y hechos consumados que está llevando a cabo el Kremlin en Georgia  pero no me cabe duda de que encontraremos numerosas ocasiones de comentarla. Bien. También comentaremos profusamente el cinismo de Condolezza Rice, quien ha sido capaz de afirmar que el escudo antimisiles no apunta a nadie y que se trata de proteger Polonia de misiles de largo alcance que puedan provenir de Irán o Corea del Norte. Porque sin duda, la tétrica imagen que nos propone la Secretaria de Estado norteamericana, con misiles de Corea del Norte atravesando dos continentes y Ahnamimeyad enviando los suyos propios contra las ciudades de Polonia  es tan ridícula, tan insostenible, que merece su propia entrada.

Una de las personas a quien le hubiera recomendado la lectura de este artículo (que además iba en su misma línea de pensamiento) es Elentir, blogger del magnífico Contando Estrellas. Lamentablemente, mostrar la realidad a quien es lo bastante sectario como para querer ignorarla es bastante ingrato. Y, por desgracia, en el caso concreto de Rusia y Georgia, Elentir está cegado por el sectarismo. Sectarismo con agravantes de descortesía, mala educación y -la más grave a mi juicio- permitirse el lujo de llamar sectarios a los demás.

 Todo empieza -y termina- en los comentarios a esta entrada de su blog. Elentir descubre que diversas organizaciones comunistas y antiinmigración, entre las que se cuentan Raúl Castro, el Partido Comunista de Madrid, el NPD (Partido Nacional Democrático) alemán, Jean-Marie Le Pen y un tal British National Party han mostrado inquietantes coincidencias en su análisis sobre lo ocurrido entre Rusia y Georgia en estos días. Al final de la entrada, Elentir nos obsequia con una profunda reflexión: Que Ribbentrop y Molotov se emocionarían al ver esta coincidencia.

La chicha viene en los comentarios. Creo -y así lo expreso muy educadamente- que la argumentación de Elentir se basa en tres errores:

  • a) El primero es un planteamiento sectario que presupone que todo, absolutamente todo, lo que viene de determinadas fuentes es por ese solo hecho  rechazable, equivocado y erróneo. En el planteamiento de Elentir, Raúl Castro, el PCM, el NPD, Le Pen o quien sea simplemente no pueden acertar jamás. Nunca. Ni por casualidad. El planteamiento es tan poco profundo como que, “si X dice blanco, está claro que lo bueno es lo negro”.
  • b) Un segundo planteamiento sectario que convierte a las organizaciones que llevan décadas anunciando los problemas que genera la inmigración y que hoy llevan un lustro estallando en las calles de Europa en "antidemocráticas" y "ultraderechistas". Equivalentes por lo tanto al comunismo y al nazismo. Le Pen no es un “ultraderechista” por querer acabar con la democracia (de hecho, es un adorador de la República Francesa y de su Constitución) sino que ha sido convertido en “ultraderechista” por llevar la contraria al pensamiento único dominante que en materia de inmigración se impuso en Europa irresponsablemente durante muchos, muchos años.
El hecho de que el NPD sea un partido democrático que propone, esencialmente, las mismas políticas que hoy está aplicando el Gobierno de Silvio Berlusconi no vale nada. El hecho de que el Tribunal Constitucional alemán declarase su plena legalidad tampoco importa. El NPD es un partido "ultraderechista" y "totalitario" porque así lo dice Elentir.  Tampoco tiene ningún peso el hecho de que Le Pen sea un amante de la Constitución de la República francesa, aunque en este caso se argumente el que fue condenado por un tribunal francés por sus opiniones en un tema histórico, como es la ocupación nazi de Alemania.

La relevancia para la política del siglo XXI de las opiniones de Le Pen sobre la ocupación nazi de su país o sobre la caída de Bizancio no se ha dignado Elentir a aclarármela, pero sospecho que debe ser determinante para la geopolítica actual de Eurasia. 

Por supuesto, ni Le Pen, ni el NPD, ni Berlusconi ni yo estamos en contra de la democracia, ni de las libertades, ni del orden constitucional de nuestras respectivas naciones: De lo que estamos en contra es de la inmigración masiva, del avance del Islam en Europa y de que las clases dirigentes de terceros países nos manden SUS problemas en forma de patera, cayuco, Boeing o traslado fomentado de forma más o menos camuflada de poblaciones como los gitanos rumanos.

 Todo esto tiene un trasfondo: Elentir opina que Rusia es un peligro concreto para Europa y que Georgia tenía toda la razón del mundo al entrar con sus tanques en el territorio de Osetia del Sur. Para justificar su postura -que me parece perfectamente defendible- recurre a un argumento que, o es conscientemente falaz o solo sirve para retratar la más absoluta ignorancia sobre el funcionamiento del mundo real: Que Georgia tiene derecho a entablar las relaciones que quiera con quien le dé la gana. Aparte de esto, tanto él como otros comentaristas me preguntan mi opinión sobre esa afirmación y sobre si Polonia tiene también ese derecho.

Vaya por delante que a mí me parece que Georgia tiene derecho a tener relaciones con quien le parezca oportuno, sea USA o quien sea. El problema está en que lo que a mi me parezca no tiene mucha importancia en la política internacional real. Las grandes potencias tienen áreas de influencia simplemente porque sí. Porque las tienen y punto.

¿Se puede discutir su derecho a tenerlas? Vale. Pero hagámoslo con todas.

Y del mismo modo que los Estados Unidos no podían permitir (y con toda la razón) misiles soviéticos en Cuba, la Federación Rusa (que, contra lo que algunos os empeñais en hacer ver NO es la URSS y no se rige por los parámetros de expansión imperialista-ideológica de la URSS) no puede permitir bases OTAN en su “patio trasero”.

Y eso nos lleva a al tercer error del planteamiento de Elentir:

  • c) Si no se acepta que midamos con un rasero común las actuaciones internacionales de todos, cualquier conclusión será necesariamente sectaria. Los misiles de Cuba y las bases OTAN en Europa del Este, como la partición de Serbia y la más que posible de Georgia forman parte del juego de la política internacional. Y las reglas las dictan las grandes potencias, cada una en su área. Me puede parecer bien o mal, pero eso es el mundo real. 

Sobre Polonia, el planteamiento es diferente. Polonia como Estado soberano puede hacer lo que quiera. Pero en el mundo real,  tendrá  igualmente que acabar elegiendo. Porque estando en la UE, no sé hasta que punto puede Polonia poner en riesgo el abastecimiento energético de Alemania y Francia ofreciéndose a que en su territorio se instale la avanzadilla de una segunda guerra fría USA-Rusia, completamente absurda y carente de fundamentos por lo que a la UE respecta.

La situación global es que USA se ha empeñado en aislar a Rusia. Y eso implica traladar las fronteras de la OTAN hacia el Este.Bien.

El problema es que las razones por las que Polonia, Rumanía o la República Checa se empeñan en sentirse amenazadas por una Rusia con la que ni siquiera comparten fronteras son razones de otra época. Y son razones que se basan en un entendimiento deficiente de la nueva Rusia, entendimiento que sí existe en Alemania, en Roma o en Francia.

Y está por ver que a los paganos de la UE -entre los que dentro de poco estará España, si no lo está ya- se les pueda exigir pagar fondos estructurales a quien se empeña en reavivar tensiones muertas y convertirse en campo de juego del Moscú-Washington.

No envidio a ningún ministro polaco en estos momentos, sinceramente. Ni Francia ni -sobre todo- Alemania pueden permitirse esas incomodidades que, insisto, no tienen ningún sentido desde el momento en que Rusia no es paladín de ideología totalitaria alguna. Y estoy seguro de que le van a hacer pagar muy caro en Bruselas el acuerdo de despliegue del escudo antimisiles. Al tiempo.

Naturalmente, Elentir se niega a responder a nada de esto y borra sucesivas intervenciones en las que le pido, simplemente, que me aclare si los Estados Unidos tenían la obligación de soportar que se instalaran misiles soviéticos en territorio cubano.Lo cual me lleva directamente a la última parte del planteamiento sectario de Elentir:

En este momento, existen en el mundo dos ideologías dispuestas a expandirse por la fuerza y con la capacidad para conseguirlo. Desarbolados los restos del comunismo, solo el Islam y liberalismo están en condiciones de imponerse militarmente allí donde no se les ha llamado. Dentro del Islam, las doctrinas sunníes más radicales (como el wahabismo). Dentro del liberalismo, los neocons.

¿Broma? Ayer mismo publicaba un vídeo en el que Jiménez Losantos abogaba por invadir Ecuador, Venezuela y Cuba, ejecutando de forma tan dolorosa como fuera posible a Fidel Castro. Esto es el liberalismo neocon. Y estas son las dos varas de medir del liberal-sectario medio:

- Georgia tiene derecho a instalar bases OTAN y Polonia tiene derecho a instalar misiles americanos, pero obviamente Cuba no tenía derecho a instalar misiles soviéticos en su suelo.

- Osetia del Sur es parte irrenunciable del territorio nacional georgiano y tiene derecho a que sus tropas aseguren esa integridad territorial. En cambio, Serbia carece de ese derecho y merecía ser bombardeada y partida por tratar de ejercerlo.

- Que Hugo Chávez pretenda modificar su Constitución para poder tener un tercer mandato está mal. Que lo pretenda Uribe está bien.

- Que Putin se las tenga tiesas con la prensa opositora es un escándalo. Que el Presidente de Georgia cierre ni más ni menos que una televisión, no merece ser comentado.

Y todo así. Todo es convertir en líneas rojas morales actuaciones que carecen de contenido moral o tratar casos iguales de forma distinta según convenga para justificar la política expansionista, agresiva y generadora de inestabilidad global que vienen practicando los Estados Unidos de América de un tiempo a esta parte. No es muy distinto de la actitud propagandística de los ayatolahs iraníes o de Al Qaeda, o de los en sus tiempos voceros de la expansión soviética... o de los sorprendentemente silenciosos titiriteros contra la guerra.

No analizan la realidad: La manipulan y la reinventan a su antojo importándoles muy poco nada que no sea la defensa sectaria y numantina de la última ocurrencia de los de su "secta", todas las cuales son buenas, justas y benéficas per se. Aunque se trate de mandar los tanques a Osetia, independizar Kosovo o instalar en Polonia un escudo para defenderse de misiles de Corea del Norte. 

Es justo un disclaimer final para dejar claro que la doctrina sectaria del neocon Elentir tiene su contrapartida en el mesurado raciocinio del ancap Albert Esplugas sobre este tipo de cuestiones. Leo los blogs de ambos y me parece justo dejar claras las diferencias. Yo nunca seré objetivo, pero desde luego, tampoco seré nunca un sectario.


Comentarios

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Autor: Anonimo
Fecha: Jueves, 05 de noviembre de 2009
Hora: 4:55

Lo siento. Soy espa?ol, viv? en Georgia tres a?os y, por lo que vi de cerca, la versi?n de Elentir se acerca m?s a la realidad que la que t? das.

Las regiones fronterizas entre Rusia y Georgia son escenario de paso de conductos de fuentes de energ?a cuyo peaje da para vivir a aquellos asentamientos. De no ser por esto, no habr?a fuentes de ingresos, porque las tierras del C?ucaso Grande son un erial (frente al rico valle interior de Georgia). Tradicionalmente, viv?an del bandidaje fronterizo.

Rusia no quiere perder el control del C?ucaso, que tiene gran vocaci?n europe?sta. Stalin (georgiano), a dedo, fue quien se invent? las autonom?as de Abjazia y Osetia del Sur, que eran regiones hist?ricas de Georgia ya antes de que Rusia existiera. Es f?cil para Rusia aprovechar esto, invadir y dar la independencia a estas regiones para fragmentar a Georgia. ?Por qu? los rusos no independizan a Osetia del Norte, en lugar de hacerlo con la del Sur, que no es suya? Se me acaban las letras.