Federico no para de dar carnaza
Ya hablé hace algunos días de que las actuaciones de Federico Jiménez Losantos eran cada vez más indefendibles. Y yo, que no me considero liberal pero que sí he apreciado durante mucho tiempo las dosis de sentido común del locutor estrella de la COPE, siento verdadera lástima por la grave desorientación de quienes están convirtiendo su defensa en un casus belli político o ideológico.
Desde la sentencia en el juicio contra Gallardón, Jiménez Losantos está muerto. Es un cadáver. Los liberales sabrán lo que hacen si se dedican a vincular su pensamiento político a la persona de Fejilos. Yo, que no soy liberal, aprovecho desde ya para marcar distancias con una defensa que va a ser, cada día que pase, fuente de más y más desgaste para quien opte por ella.
No sé cuando va a dejar de trabajar para la COPE. Pero cuando deje de hacerlo, se convertirá sin duda en una especie de apestado como José María García, solo válido para enganchar audiencia a los programas del corazón de Telecinco o similares. Y será una pena, pero en este caso me temo que se lo ha buscado.












