Mi?rcoles, 20 de agosto de 2008

Deudas generalizadas.

La morosidad bancaria ha alcanzado el 1,61% el pasado mes de Junio. Es el porcentaje más alto desde 1999.El volumen total de préstamos concedidos hasta junio alcanzó los 1,838 billones de euros, de los que 31.220 millones (el 1,69% del total) eran considerados de carácter dudoso por las propias entidades bancarias, que ya sabemos como las han estado gastando con el crédito durante algunos años.

 En este dato no se incluyen los impagos de los establecimientos financieros de crédito (empresas que conceden créditos rápidos) sino única y exclusivamente a los captadores de ahorro: Bancos y Cajas de Ahorro. El dato se halla cerca de triplicar el 0,69% de Junio de 2007 y un incremento sustancial respecto al 1,46% de mayo de este mismo año.

Las Cajas de Ahorro, por cierto, se llevan la palma al ver como su propio índice de morosidad ha aumentado un 210%. Créditos que, posiblemente, no debieron concederse nunca. La situación de las Cajas, esas extensiones del caciquismo y del cachondeo de las 17 Administraciones-Nación autonómicas que tenemos en España, es particularmente grave porque acaban de alcanzar el máximo histórico del 1,9% de morosidad que podría acabar superando el 4% en 2009.

Mientras tanto, las mujeres españolas que se prostituyen para pagar deudas obtienen amplios reportajes en la prensa nacional. Tenemos, por ejemplo, a la mileurista que se defiende de dos hipotecas ejerciendo el oficio más viejo del mundo.  En paralelo,  los precios de los automóviles de segunda mano caen un 37% al verse obligados más y más particulares a vender sus vehículos para saldar deudas. Deudas en las que, en la mayor parte de los casos nunca deberían haberse metido.

 Dice Santiago Niño Becerra -y yo me lo quiero creer- que habrá bajada de tipos a partir del año que viene. Vale. Puedo aceptar perfectamente que el Ministerio-Cuota de Vivienda se equivoque y quienes acierten sean Niño Becerra y alguno de mis escasos pero sagaces comentaristas.  Pero aunque los tipos bajen, está por ver que quede alguien en España con la menor capacidad para endeudarse. O para pagar las deudas ya contraídas.

 Tanto es así, que la Unión de Consumidores de España ha exigido al Gobierno la aprobación de una Ley de Sobreendeudamiento para ayudar a los consumidores a hacer frente a las exigencias de bancos y entidades de crédito. Traducido al román paladino: Que Papá Estado nos salve de nuestra propia irresponsabilidad y nos proteja de quien nos ha prestado dinero y ahora -fíjese Ud. que cosa- exige  ni más ni menos que cobrarlo.

 Que dura va a ser esta caída. Y no ha hecho más que empezar.





 

 



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