Jueves, 14 de agosto de 2008

?Y si Rusia fuera mejor aliado que Estados Unidos para la Uni?n Europea?

Esta pregunta, que al parecer nadie osa plantear directamente, está en el centro de la polémica sostenida entre blogs y medios que se han alineado con la justificación de las acciones de Georgia y los que lo hemos hecho con las acciones rusas o han optado por un "no hay buenos" que viene a justificarlas al menos parcialmente.  Lo cierto es que es innegable que el sesgo anti-ruso denunciado por Albert Esplugas es más un pro-americanismo extremo, llevado al ridículo -y a la hipocresía más total- por Libertad Digital, que ha dado pábulo a las acusaciones lanzadas por Georgia contra Rusia por supuesta "limpieza étnica", como si lo que pretendía Georgia al atacar Osetia del Sur, contingentes rusos de paz incluidos, fuera una inofensiva excursión por las montañas del Cáucaso.

Ese sesgo anti-ruso lleva esencialmente a adoptar en cada caso una posición distinta según convenga al mayor interés del amigo americano.

El caso más sangrante es el de la ex-Yugoslavia, donde nadie parece acordarse de como la aviación de la OTAN se dedicó a impedir que Serbia hiciera en Bosnia (y luego en Kosovo) exactamente lo mismo que se pretendía permitir a Georgia en Osetia del Sur y Abjasia. Aplaudiendo, además, el derrocamiento de  un Gobierno serbio legítimo como era el de Slobodan Milosevic... mientras al mismo tiempo se denuncian las supuestas intenciones rusas de derribar al Gobierno legítimo de Georgia, encabezado por Saakashvili. La utilización arbitraria del maligno precedente kosovar para pretender justificar que Kosovo sí puede formar un Estado independiente con pura base étnica y religiosa, pero que al parecer Abjasia y Osetia carecen de ese derecho es otro síntoma evidente de que hay quien puede haber confundido el interés de los Estados Unidos de Norteamérica con el de la Unión Europea.

 Y eso es, en mi opinión, un gravísimo error. En primer lugar porque el comunismo, y por lo tanto la copnfrontación ideológica Oriente-Occidente ha terminado. Y  también lo ha hecho la época dorada del unilateralismo norteamericano, que coincidió con la presidencia rusa de Boris Yeltsin. La desorientada (para los intereses rusos) política exterior de Yeltsin toca a su fin con la elección de Vladimir Putin en 1999. Y esto devuelve a Rusia a las líneas maestras de lo que ha sido, por pura necesidad, la política exterior rusa desde la época de los zares hasta nuestros días, pasando por el comunismo... salvo la breve anécdota geopolítica que supuso Yeltsin.

 Esas líneas maestras son las siguientes:

1) Búsqueda de salidas seguras hacia los mares cálidos. Más concretamente, hacia las rutas comerciales más importantes del Mediterráneo-Atlántico-Índico.

2) Como consecuencia de lo anterior, la búsqueda de un ámbito de influencia propio en el Este de Europa y en el centro y sur de Asia.

Ninguna de estas dos necesidades geoestratégicas, cuestiones de vida o muerte para la nación rusa, están hoy satisfechas, sino más bien han sido negadas o gravemente amenazadas por los siguientes hechos:

a) Posicionamiento político de Turquía, que controla para la OTAN (es decir, para los Estados Unidos) la salida del Mar Negro.

b) Entrega pura y simple por parte de Boris Yeltsin de Letonia, Estonia y Lituania al ámbito de influencia americano  (vía OTAN) cortando así la influencia rusa sobre el Mar Báltico, débil como ruta comercial pero que ha sido tradicionalmente la única salida marítima propia de Rusia hacia el oeste.

c) Corte de la ruta comercial rusa hacia el adriático por la salida de su órbita de Rumanía y Bulgaria y el desmantelamiento puro y simple de su aliado más tradicional y seguro en el área: Serbia, que ha perdido incluso su salida al mar.

d) El fracaso soviético en Afganistán, patrocinado por la CIA a través de su agente en el área, un tal Osama Bin Laden, inexplicablemente omitido por Hollywood en la magnífica película sobre dicho conflicto "La Guerra de Charlie Wilson", rematándose dicho fracaso con la imposición del actual régimen pro-americano en dicho país asiático.

e) El posicionamiento militar norteamericano en el Cáucaso y Asia Central, con bases en Georgia, Uzbekistán, Kazajstán y Tayikistán, entre otros países. Esa ristra de bases militares junto con los planes de instalaciones de "escudos antimisiles" diversos y el desplazamiento de bases situadas en Europa Occidental hacia el Este del continente constituye, a ojos de Moscú, un intento descarado de cerco militar al que, siendo totalmente sinceros, Rusia no se ha hecho en absoluto acreedora con su política desde el desmoronamiento de la URSS.

En esta situación, a nadie puede extrañarle que Moscú trate de mantener lo que queda de su maltrecha área de influencia en el Cáucaso y el Este de Europa (Ucrania, Osetia del Sur, etc...) e incluso haya asumido posturas de apoyo tácito a un enemigo tradicional como es Irán: De hecho,  puede decirse con cierta honradez intelectual que la política estadounidense y el seguidismo europeo de la misma no le han dejado más opciones por lo que respecta a la geopolítica.

 Y eso no es necesariamente bueno para los europeos: Porque lo cierto es que Europa está en condiciones de proporcionar a Rusia exactamente lo que desea: Salidas seguras a mares cálidos. Y Rusia, que no plantea hoy por hoy amenaza alguna para Europa y está en condiciones de asegurar a Europa un suministro energético que hoy por hoy no tenemos ni mucho menos asegurado. El Peak Oil no es ninguna quimera ni algo que tomarse a risa, sino un problema que está ahí, cada día más cerca.  El petróleo, mucho más que la ideología, es el factor detonante de los últimos grandes conflictos internacionales. Y los oleoductos y gaseoductos existentes y en proyecto desde el Magreb y Oriente Medio son hoy por hoy absolutamente inestables y van a serlo mucho más en el medio plazo por el permanente ascenso del fundamentalismo islámico en esas regiones.

 En cuanto al Cáucaso y Asia Central son un verdadero rompecabezas étnico, político y religioso en el que apenas puede encontrarse un solo actor estable y de confianza: Si la cristianísima  y europeizada Georgia ha demostrado estar en manos de aventureros, que no puede decirse de los restantes aliados centroasiáticos de Norteamérica: Uzbekistán, sangrienta dictadura militar tan inestable como islámica; Kazajstán, aún más inestable  por su tremenda división étnica y aún más dictatorial, Tayikistan con su guerra civil cerrada en falso en 1997... la lista de problemas de Asia Central es  tan larga como la de las ex-repúblicas soviéticas que componen la región.

 Basar el continuado suministro energético de Europa en tales actores supone estar dispuesto a intervenir en una serie interminable de remotos conflictos conflictos regionales. Que no deberían tener la menor importancia para una Europa aliada de forma estable con Rusia. Si Estados Unidos o Turquía necesitan o desean empantanarse en toda la amplitud de los problemas de ese eje turcófono que llega hasta China, son libres de hacerlo... pero Europa no tiene ninguna necesidad de seguir considerando a Rusia como una amenaza, sino como un socio con el que existe una absoluta complementariedad a todos los niveles y con el que se debería tender a una cooperación profunda en todos los órdenes, incluido el relativo a promover las medidas necesarias para el aislamiento o la contención del Irán nuclear que, salvo acción israelí, hoy parece inevitable. 

Es un tema que requiere profundidad. No estoy en condiciones de darla, al menos no de la forma ordenada, continua y sistemática que requiere un debate de este tipo. Dejo, por lo tanto, esta pica clavada en Flandes a la espera de que sirva para poder iniciar una reflexión sobre el tema y recomiendo encarecidamente la lectura de la serie de artículos publicada por Ernesto Milá bajo el nombre de "Rusia y el destino de Europa" (I, II y III)

Comentarios

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Autor: Anonimo
Fecha: Jueves, 19 de febrero de 2009
Hora: 8:27

:f)tienes razon y hacen ver mal a los rusos en sus peliculas los gringos son la caca del mundo
Autor: Anonimo
Fecha: Jueves, 20 de mayo de 2010
Hora: 13:57

Yo tambi?n creo que Rusia ser?a un buen aliado para Europa, de hecho creo que m?s pronto que tarde va a entrar en la UE (aunque igual es la UE la que entra en Rusia, en cualquier caso siempre con un status especial al estilo brit?nico porque no creo que los rusos quieren verse limitados por la UE). Pero lo que no me parece muy realista es lo que dices sobre la salida a mares calidos, en breve Rusia tendr? una enorme salida a mares c?lidos y a la mayor ruta comercial navegable, que al ritmo en que se deshiela el polo norte "breve" ser? muy poco tiempo, y esa nueva ruta la pondr? en contacto con las economias emergentes asi?ticas (ya establecidas) y servir? para dejar de lado a la UE y sobre todo a los paises mediterr?neos, todavia m?s si ya no tienen petroleo ni gas que distribuir.