Lunes, 11 de agosto de 2008

Georgia: La Serbia del C?ucaso


Redactados apresuradamente, los dos artículos que he publicado sobre Osetis del Sur dejan sin responder una serie de preguntas importantes. A ver si dejo despejadas, al menos, la mayoría.

Me pregunta un comentarista por las razones de la ofensiva georgiana en este momento. Es muy difícil dar una respuesta. Las únicas razones que se me ocurren para explicar porqué Georgia ha elegido este momento concreto son las siguientes:
1) Evitar el reconocimiento ruso de la proclamación de independencia de los surosetios. Osetia del Sur se declaró independiente ya en 1990, pero Rusia no reconoció esta proclamación. El precedente de Kosovo puede haber logrado que el Kremlin reconsidere su postura y en ese caso Georgia debía intentar actuar antes de encontrarse con otro Estado en su territorio... con su soberanía garantizada por la Federación Rusa.

Tengo que decir que este motivo me produce escepticismo. Tengo serias dudas de que Rusia pretendiera reconocer a Osetia del Sur y ello por una razón muy importante: Es mucho más útil para Rusia una Osetia rebelde que una Osetia independiente o anexada a Rusia, porque una Osetia rebelde es un permanente pretexto para intervenir en Georgia y un permanente obstáculo para el ingreso de Georgia en la OTAN.

2) La segunda razón es un poco más especulativa, si cabe: La victoria georgiana era imposible sin el control del Túnel de Roki. Sin el control de este túnel, la Federación Rusa tendría graves problemas para enviar refuerzos a los Osetios. Es posible que la inteligencia georgiana viera una ventana de oportunidad  para apoderarse de este enclave estratégico y ello motivara el ataque.

De hecho, en este momento no está nada claro si la estrategia georgiana era apoderarse del túnel para simplemente sitiar  Tsijinvali  (como pensé y plasmé en la primera entrada que le dediqué a este tema) o si, de hecho, pretendían apoderarse del susodicho túnel y arrasar Tsijinvali igualmente en una estrategia de limpieza étnica, única posible para mantener las fronteras georgianas intactas como explicaré después.

3) Además, siempre cabe la posibilidad de que el Gobierno de Georgia haya lanzado el ataque en este momento por cuestiones de política interna. Desconozco los vericuetos de la política georgiana, pero puede encajar con el carácter aventurero de la intervención y con la escalada del conflicto, que  desde el año 2004 ha pasado de ser un conflicto congelado a un conflicto activo.

4) Hay una última razón por la que Georgia se ha atrevido a lanzar su ofensiva ahora: Porque cree que puede ganar. En 1992 se firmaron los acuerdos de Dagomir que ponían fin al conflicto entre Georgia y Osetia. En 1994, se firmaron los acuerdos de Moscú, que ponían fin al conflicto entre Absajia y Georgia. Ambos acuerdos autorizaban la presencia de tropas rusas para asegurar el mantenimiento de la paz. La realidad es que sin el despliegue de esas tropas, se habría vivido en la región una segunda Yugoslavia con el agravante de que Georgia era incapaz -y así se demostró- de vencer a los rebeldes.

En los últimos años, esa situación puede haber cambiado. Georgia ha multiplicado su presupuesto militar y su ejército ha recibido entrenamiento y equipo estadounidense. Esto puede haber alentado las pretensiones georgianas de terminar con los acuerdos de Dagomir, que de hecho han incumplido reiteradamente con sucesivos despliegues de tropas vulnerando lo dispuesto en ese pacto. Y sí, los rusos también han violado el acuerdo en algunas ocasiones. Pero es bastante complicado demostrar quien empezó y parece claro que las violaciones más graves han sido, con mucho, las georgianas.

Otra cuestión formulada era relativa a la importancia de Osetia del Sur para Georgia. Eso es similar a preguntarse por la importancia de Galicia  (territorio agrario, pequeño y deprimido) para España. Simplemente, forma parte históricamente de Georgia. El problema de Osetia del Sur no es el relativo valor estratégico de las montañas del norte de Osetia (defensa natural frente a Rusia) sino la nula disposición de los osetios a formar parte de Georgia, con la que no se sienten identificados en absoluto. Difícilmente pueden estarlo después de tres guerras en poco menos de un siglo.

 Ahora se están difundiendo cifras de población que hablan de 58.000 osetios y 22.000 georgianos. Más bien creo que estamos hablando de unos 70.000 osetios y 10.000 georgianos.El apoyo a romper cualquier lazo con Georgia es abrumador.

La geopolítica de la zona y el asunto del petróleo lo han explicado ya, mucho mejor de lo que yo podría hacerlo, en Rebelion.org. Resumo y completo un poco: La Administración Bush se ha empeñado en un oleoducto Baku-Ceylan. Imprescindible para Turquía. Y que tiene que pasar necesariamente por Georgia.  Más concretamente, por Osetia del Sur. Si Osetia del Sur pasa a formar parte de Rusia, el oleoducto estaría bajo control ruso .

Hay que decir que para ese oleoducto Baku-Ceylan hay otra ruta, que pasa por  la República Islámica de Irán, mucho más estable que el Cáucaso pero que no pasa por su mejor momento en sus relaciones con Norteamérica. De hecho, las petroleras americanas han presionado a la Administración Bush para un levantamiento parcial de las sanciones a Irán que permitiera la construcción de ese oleoducto. Obviamente sin éxito.

Aparte del tema petrolero hay otra cuestión clave para entender las tensiones territoriales en Georgia: Su condición de Estado-tapón entre la OTAN y Rusia. Jugar a la neutralidad es muy difícil. Georgia eligió el apoyo de Estados Unidos y se encontró con que Rusia decidía apoyar la independencia de Absajia y la rebelión de Osetia. Lo triste es que si Georgia hubiera optado por Rusia, habrían sido los musulmanes de Adjaria los que se habrían alzado en armas con apoyo turco y americano.

Digámoslo ya: La integridad territorial georgiana solo podía asegurarse con una política exterior muy hábil y basada en la equidistancia entre Rusia y la OTAN. La otra opción es una guerra de depuración étnica y expulsión forzosa de poblaciones muy similar a la que Serbia intentó llevar a cabo en la ex-Yugoslavia. Los sucesivos gobiernos georgianos han optado por esta última opción desde el momento en que han optado por el alineamiento con la OTAN y el enfrentamiento continuo con Rusia.

 El drama de Georgia es, por lo tanto, mucho más profundo que el aventurerismo y la ineptitud de sus dirigentes. La geopolítica, el petróleo y la irresponsabilidad diplomática continua de Estados Unidos y la UE creando precedentes como los de Kosovo y alentando en gran medida el custerismo georgiano son todos ellos factores determinantes en la -en mi opinión, inevitable- partición de Georgia. La Serbia del Cáucaso

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