Los berlineses dan la espalda al Mesías Obama
Vía Nueva Europa, magnífico relato del monumental ridículo de Barack Hussein Obama en Berlín. Y, además, 28 minutos de vídeo tomados de forma que se note lo menos posible el enorme fiasco de la visita de este candidato a la Presidencia de los Estados Unidos por el Partido Demócrata: Iban a concurrir 1 million de personas, luego se dijo que entre
10.000 y 1 milion, luego se dijo que habían 250.000, finalmente se
llegó a la suma de 200.000 los 50.000 restantes eran policías y guarda
espaldas, seguro que mañana siguen las rebajas, cuando la prensa
oficial se quite las gafas de sol.
200.000 personas en Berlín no es absolutamente nada. Es una ciudad proyectada con avenidas anchísimas, con un elevado número de jubilados, turistas y estudiantes en la que un festival como la Love Parade convoca, sin despeinarse, 750.000 personas en el año 2002 y esa cifra es considerada un fracaso por los organizadores. Si la Love Parade fracasa con tres cuartos de millón de personas, no sabe uno en qué términos hablar de lo que ha hecho este gurú transatlántico a quien la progresía europea ya sitúa de facto en la Casa Blanca. 250.000 personas en Berlín no generan ni una aglomeración. No dan ni para una lipotimia. Solo da para preguntarse quienes son estos berlineses que, ondeando banderas
200.000 personas en Berlín no es absolutamente nada. Es una ciudad proyectada con avenidas anchísimas, con un elevado número de jubilados, turistas y estudiantes en la que un festival como la Love Parade convoca, sin despeinarse, 750.000 personas en el año 2002 y esa cifra es considerada un fracaso por los organizadores. Si la Love Parade fracasa con tres cuartos de millón de personas, no sabe uno en qué términos hablar de lo que ha hecho este gurú transatlántico a quien la progresía europea ya sitúa de facto en la Casa Blanca. 250.000 personas en Berlín no generan ni una aglomeración. No dan ni para una lipotimia. Solo da para preguntarse quienes son estos berlineses que, ondeando banderas
La osadía de Obama al compararse ni más ni menos que con Kenneddy y Reagan, a quienes muy acertadamente retrata Nueva Europa como "el hombre dispuesto a ir a una guerra atómica por defender la libertad del Oeste de Europa" y "el hombre que puso de rodillas al Imperio Soviético" no conoce límites. Las autoridades alemanas lo saben. Y por eso no le han dejado hablar en la Puerta de Brandenburgo, sino en la Columna de la Victoria... un monumento periférico, edificado en 1873 para conmemorar la victoria prusiana sobre Dinamarca, Austria y Francia y recolocado en una zona más periférica de la ciudad (está a más de una milla de la Puerta de Brandenburgo) a finales de los años 30 por el arquitecto nazi Albert Speers, para recordar mejor los hechos de armas de la Gran Alemania.
La imagen del candidato negro dirigiéndose a la progresía de garrafón europea desde un símbolo de los triunfos del Viejo Imperio alemán de los Káisers y von Bismarck y fracasando espectacularmente en asistencia queda para la historia.
La imagen del candidato negro dirigiéndose a la progresía de garrafón europea desde un símbolo de los triunfos del Viejo Imperio alemán de los Káisers y von Bismarck y fracasando espectacularmente en asistencia queda para la historia.












