Condena unánime de Estrasburgo a España: Liaño no tuvo un juicio justo
Vía Libertad Digital, una de esas noticias de república bananera corrupta hasta las cejas que de cuando en cuando suceden a propósito de España: El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha dictaminado que Javier Gómez
de Liaño no tuvo un juicio independiente e imparcial cuando el Supremo
le condenó en 1999 por prevaricación en el caso Sogecable.Acojonante que haya que irse a Bruselas a que le enseñen a nuestro Tribunal Supremo un principio penal tan evidente como que el Juez que dicta Sentencia sobre un presunto delito no puede ser el mismo que ha instruído el Sumario: El argumento de Estrasburgo, que cualquier estudiante de Derecho Procesal Penal conoce de sobra con ir a clase el primer día, se cae por su propio peso: Los tres magistrados que componían la Sala que juzgó a Gómez de Liaño ya habían intervenido previamente en numerosos actos de instrucción del procedimiento.
EL consuelo de los tontos nos lo cuenta también Libertad Digital: De los tres magistrados firmantes de la sentencia del TS, Gregorio García Ancos, Enrique Bacigalupo Zapater y José Manuel Martínez-Pereda y Rodríguez, sólo uno, Bacigalupo, continúa formando parte del Tribunal Supremo aunque al cumplir los 70 años entra en jubiliación forzosa y será nombrado magistrado emérito sin reunir siquiera los requisitos.
Sobre Bacigalupo, nombrado Juez del Tribunal Supremo por Felipe González en el turno de juristas de reconocido prestigio vale la pena documentarse: Su prestigio le viene de haber sido catedrático de Derecho Penal durante siete horas. Y su prestigio como jurista es tan abrumador que ningún despacho le quiere en sus filas, ahora que ha sido jubilado como Juez del Supremo.
A la Asociación Profesional de la Magistratura, naturalmente, se le ha caído la cara de vergüenza ante el "tirón de orejas" que ha sufrido nuestro Tribunal Supremo. Eso sí, por darle un enfoque positivo y corporativista -no vaya a ser- lo han presentado como un triunfo del sistema de garantías. Que se lo digan al vilipendiado Liaño. Una carrera judicial truncada por un proceso injusto. Y su padre, Magistrado del Supremo, muerto sin ver este baldón reparado. Que vergúenza.












