D&D Cuarta Edicion: Que reglas mas estupendas... para un wargame de miniaturas...
Jugar al rol debe ser, esencialmente, divertido. Si juegas al rol y no te diviertes, malo. Ese es el problema esencial de juegos como Vampiro: La Mascarada, basados esencialmente en hacer el chorra hasta cabrearte contigo mismo. O hasta hacerte gótico, que suele ser lo mismo. Al extremo de lo absurdo llegó Wraith: El Olvido, basado esencialmente en el sufrimiento. Claro, para hacer el chorra y/o sufrir no estamos, White Wolf (la editorial de ambos) tuvo que transformar radicalmente Vampiro (el Réquiem, lo llaman ahora) y directamente dejar de producir Wraith. En cualquier caso, Wraith, salido al amparo del movimiento grunge, tenía una duración en el tiempo forzosamente limitada a lo que tardaran los miembros de esta tribu urbana en madurar, suicidarse o morir de sobredosis.
Las sucesivas entregas de Paranoia son, esencialmente, carcajeantes. Y jugar al Dungeons & Dragons, era divertido. A ratos te reías, a ratos interpretabas un poco y a ratos dabas leches. Todo ello con un sistema elegante y rápido.
El problema viene cuando ese sistema desaparece. He jugado una partida "de prueba" dirigida por Betote y la verdad es que no me he quedado nada contento con el sistema de combate. Si en un juego de rol de Espada y Brujería resulta que el combate, que es la utilidad más inmediata de la Brujería y no digamos ya de la Espada, te aburre... ese sistema tiene un problema.
Nunca he sido un reglamentista. Así que el problema no va demasiado conmigo: En mi campaña se combatirá, esencialmente, como más rápido y fluido sea. Pero es que D&D4 y sus sistema de juego están tan indefectiblemente unidos a las puñeteras casillas cuadradas que no sé si va a ser posible divorciar una cosa de otra.
Y ojo, que este sistema me gusta. Mucho. Por fin mola ser guerrero. Por fin mola ser ladrón. Por fin los magos de nivel 1 no tienen que esconderse cuando encuentran un gato doméstico furioso en plena calle. El nuevo sistema de alineamientos debió implementarse hace años.Pero el sistema de combate por casillas me parece simplemente absurdo. Te obliga a jugar las batallas sobre un tablero. Y puedo aseguraros que no hay nada que le reste más vivacidad, rapidez, inmediatez y sobre todo diversión a un juego de rol que un tablero.
Algo tendré que pensar. Porque quiero jugar y dirigir D&D en Cuarta Edición y no jugar a un wargame. Aunque como wargame de pequeñas bandas que se dedican a pelearse entre sí, mucho mejor D&D4ed que casi cualquier otro reglamento del mercado. El problema es que yo quiero combates medievales-fantásticos, no tribus urbanas pegando tiros y dándose puñaladas en un descampado. A eso han reducido el combate en Dungeons & Dragons Cuarta Edición.
Una solución puede ser traducir casillas a metros y al diablo con las incoherencias. El problema es que van a ser demasiadas como para poder pasar de ellas. Ya veré lo que hago y os lo iré contando. Desde luego, tengo claro que para sufrir no juego, así que algo haré. De momento, el jueves, segundo asalto a la campaña de Beto.












