Domingo, 29 de junio de 2008

Aguirre fumiga su b?nker y se prepara para el segundo asalto

Por si la remodelación del Gobierno Autonómico de Madrid con el objetivo palmariamente obvio de castigar a quienes rompieron líneas de cara al último Congreso del PP no fuera aviso suficiente, la Lideresa Nacional ha concedido ayer domingo una entrevista a El Mundo. Las declaraciones de Aguirre no tienen desperdicio y suponen, en el seno del PP, algo completamente nuevo y diferente: Una crítica abierta al líder del Partido justo tras su reelección.

Con los cambios en su gabinete de gobierno, Esperanza Aguirre ha fumigado su búnker. Con su entrevista en El Mundo, marca distancias con Rajoy, se envuelve en el legado del aznarismo, esgrime el apoyo de los votantes del Partido, pone en evidencia la debilidad de Rajoy no atreviéndose a anunciar en el Congreso la inclusión de Gallardón en el Comité de Dirección y lanza un par de torpedos a la línea estratégica de Rajoy ridiculizando, de facto, el supuesto viaje al centro.

 En definitiva, marca públicamente distancias con Génova y se desvincula así de los seguros fracasos en las convocatorias electorales más inmediatas. ¿Porqué? Porque espera que de los batacazos seguros en las autonómicas vascas, catalanas y gallegas y el muy posible en las europeas, surja una mejor oportunidad para convertirse en Lideresa de Iure del Partido Popular.

 Orisson, un blogger tan contundente como sagaz, anticipó en Abril y reiteró en Mayo una jugada política consistente en partir el PP en dos formaciones, una centrada (con Rajoy, Gallardón y Soraya) y otra, digamos, de derecha liberalona con Espe, San Gil y otros de la misma cuerda.

Creo que se equivoca.  El PP no va a partirse ni a sufrir escisiones. En mi opinión, el PP es inmune a las escisiones por su propio carácter de partido tecnocrático que se mantiene unido no en base a principio político alguno, sino por el puro y simple reparto de prebendas. Un PP unido tendrá siempre muchísimos más -pero muchísimos más- cargos, sueldos y enchufes para repartir que un PP partido en dos. Lo primero que perdería Esperanza Aguirre partiendo el PP sería, para empezar, el BOCM. El mismo BOCM que hoy le permite recompensar a sus leales y fumigar a sus críticos. No hablemos ya de lo que supondría para la Lideresa la pérdida de Telemadrid.

 No. No habrá rupturas. La guerra del PP será una guerra de desgaste clásica y no una escisión tribal. Los búnkers  serán políticos: Génova y su aparato vs. el Gobierno de la Puerta del Sol. Las trincheras serán mediáticas, con El Mundo, Telemadrid y -de momento- la COPE desgastando política y electoralmente a un Rajoy defendido a capa y espada por las levas del Imperio PRISA.

Los medios afines al Gobierno apuntalando al Jefe de la Oposición. Esa es una situación con fecha de caducidad. Aguirre lo sabe. Así que fumiga su búnker y se prepara para resistir.

 Y de hacer oposición, que se encargue quien quiera.

 

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