Tres propuestas socialistas para combatir el problema migratorio
Si a Soraya Sáenz de Santamaría se le hubieran ocurrido las tres propuestas que ha lanzado el Ministro Corbacho, Público y la SER ya estarían despotricando contra la ultraderecha montaraz, racista y cavernaria. Afortunadamente, ha sido un socialista el que se ha decidido a hacer que impere el sentido común en materia migratoria y enmender la plana de su antecesor el bachiller Caldera.
Las tres medidas propuestas por Corbacho se enmarcan en el seno de una próxima reforma de la Ley y el Reglamento de Extranjería que el ministro adelantó en una entrevista concedida a El Periodico de Catalunya. Están las tres referidas a la política de reagrupamiento familiar, que viene siendo a fecha de hoy manifiestamente absurda:
1) Supresión del derecho a traer a los ascendientes. Ya era hora de reconocer que nuestra Seguridad Social simplemente no puede permitirse el lujo de hacerse cargo de la salud de los padres y abuelos de los inmigrantes.
2) El establecimiento de unos meses concretos para la llegada de menores en edad escolar. Es decir, que contra lo que se venía diciendo, sí hay como mínimo un problema migratorio en las aulas: El que generan los niños inmigrantes que se presentan a mitad del curso.
3) La exigencia de una oferta de trabajo a los jóvenes de entre 16 y 18 años. También muy lógica, esencialmente para evitar que miles de adolescentes inmigrantes sin empleo pero ya fuera de la edad de escolarización obligatoria se dediquen a vaguear y delinquir por las calles de España.
Es de suponer -y de desear- que esta reforma de la legislación en materia de Extranjeros pondrá fin también a la aberración jurídica más perversa de las perpetradas por el ex-Ministro Calderilla: la figura de la regularización por arraigo social, que permitía a cualquier inmigrante irregular que burlara durante tres años al Estado obtener el permiso de residencia y trabajo con una simple oferta de empleo.
Este verdadero imán para el fomento de la residencia ilegal en España fue una ocurrencia progresista que ha generado tal cantidad de problemas al Reino que pasará, casi con seguridad, al basurero del Derecho sin que nadie más que algún iluminado perroflauta la eche de menos.
No es muy difícil mejorar a Caldera y lo cierto es que Corbacho empezó muy bien ya antes de tomar posesión en su primera entrevista como Ministro in pectore a la SER:"El fenómeno de la inmigración se coloca en una escalera, en un barrio y se coloca en una ciudad, pero en mi opinión ni la escalera, ni el barrio ni la ciudad pueden funcionar nunca con la norma del último que se empadrona". Cuanto mejor nos hubiera ido si esto lo hubiéramos tenido claro desde el 96.











