Eladrin, Clérigo y Explorador: las nuevas estrellas de Dungeons & Dragons 4
El primer análisis más o menos fue el siguiente: El enano da lástima, nadie va a echar de menos al bardo, al monje o al druida, el mago acaba de convertirse oficialmente en una caricatura de lo que fue en tercera (lo siento, Pablo), el concepto de Dragonborn (¿draconato?) está absolutamente verde, y los Paladines Malvados y No-Alineados son una aberración. Bien.
Dejando aparte el nuevo sistema de alineamientos, que merece anotación aparte, y centrándonos en aspectos positivos del juego, cabe señalar lo siguiente:
- El Clérigo continúa siendo la clase básica más poderosa. Viene siéndolo desde el D&D Básico que jugaba yo a los ocho años y el actual continúa la tradición.
- El Explorador tiene toda la pinta de convertirse en la nueva categoría munchkin por excelencia, tanto por sus opciones iniciales como por sus poderes. Aunque se te obligue a elegir entre el estilo de lucha con Arco y el de combate con Dos Armas, el hecho de que la mayor parte de los poderes sirva para ambas le va a convertir en un sajarraja multiuso, particularmente si es de raza humana. Al tiempo.
- Y luego... la estrella de la noche, sin duda alguna, el Eladrin. Con su bonificador racial a Inteligencia y Destreza, su manejo natural de la espada larga y su habilidad para teleportarse a cinco casillas de distancia una vez por encuentro, le auguro un espléndido futuro en el corazón, las mesas de juego y en las hojas de PJ de muchos aficionados. Y la ilustración mola.












