PLOK - ESE GRAN INCOMPRENDIDO
En 1993 fue lanzado simultáneamente en Estados Unidos y Europa un videojuego destinado a pasar sin pena ni gloria como el último –Marios aparte- de los juegos de plataformas de aire infantiloide y vivos colores que saltaron a las 16 bits en general y a la Super Nintendo en particular desde 1991. Hablo, naturalmente, de Plok, el héroe del archipiélago de Poly-Esta.
Que Plok pasó absolutamente desapercibido en el mercado no hace falta ni decirlo. No conozco personalmente a ningún otro poseedor del cartucho original (aunque es de suponer que el norteamericano autor de esta página también debe tenerlo). Fui el único de toda la gente que conozco que adquirió el título al salir al mercado y hoy día a los propios fanáticos de SNES ni les suena.
Sus creadores, los hermanos Pickford, venían dándole vueltas a los conceptos que darían forma a Plok desde finales de los 80, proyectando inicialmente un juego para recreativa que iba a llamarse Fleapit (“Sima de las Pulgas”). Sin embargo, en el momento de la salida de Plok al mercado muchos de los conceptos de Plok ya habían sido utilizados por otros juegos de plataformas. De hecho, en opinión de ellos, Plok fue víctima de la hiperinflación de juegos de plataformas infantiloides que se dio en 1992 que provocaron el desinterés en el género.
Ellos citan expresamente la saga del gato Bubsy (el más exitoso con diferencia de aquella oleada) como el principal causante del fracaso de Plok, pero desde luego la ardilla Zero (“Zero, the Kamikaze Squirrel”), Aero el murciélago circense (“Aero the Acro-bat”), Zool o Rayman también contribuyeron enormemente a la saturación completa del mercado de los plataformas para 1993.
También hubo una razón demográfica para el fracaso de Plok: Simplemente, los compradores de videojuegos estaban empezando a hacerse mayores y éramos muy pocos los que estábamos dispuestos a fijarnos en este curioso personaje.
El argumento de Plok no era precisamente el habitual en un juego infantil. Nuestro protagonista –un ser de especie inclasificable y de color naranja- no se lanzaba a la aventura para salvar el mundo o para rescatar a su novia. De hecho, Plok y su difunto abuelo dan la impresión de ser los únicos miembros de su especie que quedan en las diferentes islas de Poly-Esta desde hace mucho tiempo. Plok se lanza a recorrer su archipiélago natal motivado, pura y simplemente, por el cabreo que le genera el robo de su bandera.
En los niveles introductorios, Plok abandona su casa en la Isla de Acrilic y recorre la Isla del Algodón (Cotton Island en el original) en busca de la bandera robada, que finalmente encontraremos. Estos niveles son los arquetípicos de cualquier plataformas: Supera obstáculos, evita enemigos, recolecta objetos para conseguir vidas extra (en este caso son conchas, como en los Mario son monedas o anillos en los juegos de Sonic), salta, encuentra “regalos” de procedencia misteriosa que conceden poderes especiales durante cierto tiempo y derrota a los jefes de final de fase y encuentra los numerosos atajos que, bajo la forma de carreras contra el tiempo, hay dispersos por el juego y permiten evitarse multitud de fases. La única novedad es que, a diferencia de otros juegos de plataformas, Plok no está indefenso ante sus enemigos y puede atacarles… lanzándoles literalmente sus propios brazos y piernas.
No es hasta que Plok ha recuperado su bandera y regresa a Acrilic cuando empieza la parte fundamental del juego: Mientras Plok estaba en Cotton Island, las malvadas pulgas (sí, así como suena) se han apoderado de Acrilic y a nuestro protagonista no le quedará más remedio que recorrer toda la isla eliminando a todas las pulgas de cada una de las fases de la misma.
Tras un breve interludio en el que Plok rememora las aventuras de su abuelo, al cual controlaremos a lo largo de diez fases en blanco y negro, algo nunca repetido hasta donde yo sé en la historia del videojuego, Plok recibirá un amuleto que le permitirá utilizar las conchas no sólo como medio de obtener vidas extra, sino también como combustible para transformarse en sierra y eliminar más fácilmente a sus enemigos convirtiéndolas así en un elemento mucho más funcional para el juego. El hecho de que en muchas ocasiones las conchas estén dispuestas de tal forma que marcan el camino e incluso las coordenadas de los saltos hace que verdaderamente den ganas de cogerlas todas.
La dificultad aumenta al aparecer fases en las cuales Plok se ve obligado a prescindir de sus brazos o piernas, viéndose así indefenso o escasamente controlable… y convirtiendo el superar este juego en una proeza apta solo para campeones.
Gráficamente, Plok es muy superior en cuanto a nitidez, fondos, movimiento y animación de protagonista y enemigos tanto a los videojuegos de Bubsy como a los restantes plataformas de esa hornada, aprovechando muy bien todas las capacidades de la Super Nintendo a la hora de manejar colores. En cuanto a la banda sonora del juego es una pequeña obra maestra, que utiliza los cinco de los ocho canales de sonido de la SNES (los tres restantes son para los efectos del juego) y ayuda a crear la atmósfera adecuada.
Pese a todo esto, jamás logré terminar este cartucho. Simplemente, el no poder grabar partidas y por lo tanto el tener que empezar de cero cada vez se me terminó haciendo cansino y cuesta arriba, sobre todo tras llegar tres o cuatro veces a las últimas pantallas. Algunos niveles (sobre todo al final) son demasiado largos y tener que controlar a un Plok sin piernas durante toda una fase inacabable es simplemente desesperante. Como nota chocante, estaba previsto que Plok saliera al mercado con un sistema de passwords para salvar la partida, que de hecho aparece en la pantalla de opciones… pero que simplemente no está implementado en el juego y motivó las –tardías- disculpas de los hermanos Pickford.
El caso es que al final, mi copia de Plok durmió, inacabada el sueño de los justos, debido a su endiablada dificultad. Sin embargo, mientras me documentaba para este artículo, he encontrado este vídeo en el que un máquina de los videojuegos, emulando la rom en su PC, ha logrado terminarse el juego de marras en 31 minutos y 16 segundos, dejando a todos los poseedores de este cartucho que jamás llegamos a ver su final sencillamente alucinados (como puede observarse leyendo los comentarios al vídeo) y sinceramente agradecidos de poder ver, tras tantos años sin conseguirlo, no sólo algunas de las últimas fases, sino el final del juego.
En fin. Es más bien pobre para un juego tan difícil, pero que quereis que os diga: Me ha hecho ilusión verlo.
Web de los hermanos Pickfor, hablando de Plok:
Descarga la fuente True Type de Plok para usarla en tu PC:

hey yo tmb fui propetario de este fabuloso juego.!
pero bueno ya lo descargue y ya lo puedo guardar!! ujuu! pero aun asi no lo he podido acabar 









